Opinión

La rarísima habilidad que el peronismo en general y Alberto Fernández en particular tienen para deshacerse de las culpas por lo que ocurre y para cargar por las responsabilidades de eso a cualquier otro menos a ellos mismos, es francamente notable.

La cumbre de la CELAC en Buenos Aires puso en evidencia la división de los mandatarios de la región. Mientras algunos defendieron los Derechos Humanos, otros se pusieron al servicio de las dictaduras

Tres dictadores iban a visitar el país: el cubano Miguel Díaz Canel, el venezolano Nicolás Maduro y el nicaragüense Daniel Ortega. El motivo de la visita era la cumbre de la CELAC, pero Maduro ya confirmó que no vendrá.

Conocí de joven a un viejo comisario retirado al que le gustaba contarme sus antiguas hazañas: en sus años mozos arrestó a un sujeto notable que había vendido varias veces el Obelisco. Con su labia persuasiva el sujeto en cuestión les hacía creer a personas ingenuas que él era el verdadero propietario, pero que por diversas razones estaba cansado y dispuesto a sacarse el monumento de encima: era una ganga y una oportunidad irresistible de quedarse con el emblema de Buenos Aires. No pocos le pagaban al contado.

“La tolerancia es un crimen cuando lo que se tolera es la maldad”.
- Thomas Mann

Nicolás Maduro, acusado e investigado en los Estados Unidos por narcotráfico como jefe del cartel Los Soles, que reúne a funcionarios del régimen chavista y miembros de la guerrilla colombiana de las FARC, que han intoxicado de droga a los pueblos de las Américas, extendiendo sus redes criminales de narcotráfico.

En el informe que debe presentar ante la Comisión de DDHH de la ONU confiesa que no acepta la independencia y las facultades del Poder Judicial para controlar las decisiones de los otros dos poderes. Y llama lawfare a la condena judicial de los delitos cometidos en ejercicio de la función pública

Hay quienes se alarman ante la posibilidad -que consideran probable- de que el kirchnerismo decida emular a los seguidores de Bolsonaro e intente, una vez conocidos los guarismos finales del comicio, desconocer la victoria electoral de cualquier otro candidato que no fuera el suyo.

Los argumentos de la Carta de Madrid replican, invirtiéndolos, los de la orilla opuesta: el Grupo de Puebla.

La idea central de este ensayo es que hay en Argentina dos mundos políticos bastante consistentes en sus dimensiones, y que el anhelo de que los mismos puedan concretar acuerdos comprensivos y de largo plazo entre sí, como motor de reformas, es ingenuo, porque esos mundos no son conmensurables, sino más bien tienen muy poco en común, y peor, son profundamente hostiles entre sí. Lo que tienen en común, en gran medida, lo tienen de peor. Las piezas del rompecabezas que se examina aquí probablemente no sean nuevas, pero se encastran de un modo quizás diferente. Sobre todo, de un modo que no es fácil de digerir ni para tirios ni para troyanos.

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