Opinión
El kirchnerismo y la defensa selectiva de la democracia - Por Mariano Caucino
Escrito por Mariano Caucino
El doble discurso en materia de defensa de la democracia volvió a quedar de manifiesto a partir de los graves incidentes ocurridos en los primeros días del año en Brasil
Lo que ha ocurrido en Brasil debe ser un llamado de atención sobre los problemas que la democracia liberal está teniendo para llevar un mensaje claro a la población sobre cuáles son los valores en los que se basa y cómo funciona el sistema para, de ese modo, sacar de él lo mejor que tiene, esto es, elevar la condición social de la enorme mayoría de la población y hacerlo de una manera tal que las infaltables (y necesarias) diferencias entre los seres humanos no sean visualmente percibibles de modo autoevidente sino que, siendo todos diferentes, parezca que son todos iguales.
La tibia referencia del Papa argentino al fallido golpe de estado brasileño del domingo podría ser vista como la más clara demostración de la dificultad de hallar respuestas concretas a la crisis de las democracias.
El kirchnerismo es incompatible con la independencia judicial. En esto, es coherente con los peores aspectos que exhibió desde su fundación el peronismo. Una de las primeras acciones que llevaron a cabo, con distintas modalidades, Perón, Menem y Kirchner fue embestir contra la Corte Suprema. Cada uno de ellos consiguió, con mayor o menor extensión, sus objetivos. La particularidad de Alberto Fernández es que lo intenta en el crepúsculo de su gobierno y sabiendo que no lo va a lograr.
Es necesario rechazar en los más firmes términos toda acción golpista que implique un ataque a las instituciones de un país hermano
Los que produjeron los disturbios en Brasilia serán identificados, juzgados y condenados
Brasil desbocado: una foto de lo que puede pasar en Argentina cuando el kirchnerismo pierda el poder - Por Rubén Lasagno
Escrito por Rubén Lasagno
Los acontecimientos sociales que se llevan a cabo en Brasil tienen la génesis en un gobierno autoritario y claramente antidemocrático como el de Jair Bolsonaro, un sujeto que se resiste a perder el poder y envía a sus “simpatizantes” a sembrar el caos y desmembrar un gobierno electo en las urnas, el cual, nos guste o no, proviene de la voluntad popular.
Nadie quiere abrazar un suicidio político - Por Jorge Fernández Díaz
Escrito por Jorge Fernández Díaz
Un fastuoso salón del hotel Pompadour, en Fontainbleau, los dos mariscales –munidos de sus respetivos bastones de mando– se encontraron por fin a solas y hablaron sin eufemismos.
En un día glorioso, el 1º de mayo de 1853, las provincias con enorme generosidad renunciaron a sus aduanas, que las proveían de rentas, para congregarse y constituirse en nación. Así nació la Nación Argentina, que eligió como forma de gobierno la representativa republicana federal.
“Sin libertades somos un rebaño pastoreado por hienas”.
- Antonio Escohotado
Más...
Los kirchneristas embistieron contra la legalidad, afirmando que no acatarían el fallo de la Corte Suprema de la Nación.
La renovada embestida que el presidente de la Nación y un grupo de gobernadores peronistas han enderezado contra el titular de la Corte Suprema y, por lógica consecuencia, contra el resto de los ministros de ese cuerpo, es fruto de una estrategia que delineó meses atrás Cristina Fernández y que ahora, en consonancia con el fallo que benefició al gobierno de la ciudad capital, ha cobrado más empuje y sumado al jefe del Estado no tanto por convicción como por necesidad.
En el conflicto de poderes estallado pocos días antes de las fiestas navideñas es menester distinguir, con el mayor cuidado, los ánimos levantiscos de un conjunto de gobernadores -14 en total- que nada tenían que perder en la maniobra enderezada contra la Corte Suprema de Justicia de la Nación, de la decisión que con seguridad iba a tomar el Poder Ejecutivo.
En su discurso del último martes, en Avellaneda, la señora de Kirchner se refirió con sorna a "la agrupación política a la que yo llamo amague y recule". Muchos analistas interpretaron la frase como un alfilerazo a Alberto Fernández quien, tras una declaración áspera (pero ambigua) en la que parecía rechazar el cumplimiento del fallo cautelar de la Corte que ordena al gobierno nacional liquidar diariamente 2,9 por ciento de los fondos de coparticipación a la ciudad de Buenos Aires, pasó en pocas horas a asegurar que aceptaría pagar, pero que lo haría en bonos

