Opinión

Este viernes tendrá lugar la tercera jornada de alegatos de la defensa de Cristina de Kirchner en el llamado Juicio de Vialidad y la vicepresidenta se hará cargo de esa pieza. En su condición de abogada tiene la atribución de alegar en su propia defensa.

Puede entenderse el desconcierto que tantos sienten frente a “la banda de los copitos”. A muchos les cuesta calificar ideológicamente a los jóvenes que estuvieron a un tris de cambiar radicalmente el panorama político del país. Puesto que no saben en cuál categoría ubicarlos, ensayan definiciones que explican poco pero que les sirven para subrayar su propio desprecio por quienes procuraron asesinar a la vicepresidenta Cristina Kirchner y, mientras tanto, decirnos que no tienen nada en común con los habitantes de un submundo amenazador del que quieren distanciarse lo más posible.

La historia de la humanidad permite comprobar que hay entendimientos de la realidad que tienen la desgracia de inducir a algunas personas a ver todo desde un punto de vista falso y extravagante.

Ayer, frente a un pasaje del intento de defensa del Dr. Carlos Beraldi a Cristina Fernández de Kirchner en donde el abogado hacía referencia a que el Poder Judicial es el menos democrático porque no es elegido por el pueblo y que desde ese lugar pretendía sustituir la voluntad popular, publiqué el siguiente tweet. “Por si Beraldi no se enteró le digo que, efectivamente, el Poder Judicial fue organizado por la Constitución, no para “sustituir la voluntad popular” como él dijo, sino para controlarla: se llama equilibrio del poder o, en otras palabras, Estado de Derecho. Estudie, Beraldi”.

Algo más de diez mil horas faltan para que termine de gobernar el trípode Fernández-Fernández-Massa. Es un tiempo considerable, sobre todo si se recuerda que el nombre informal que recibe el plan de Massa, en realidad el único nombre que tiene es Aguantar.

No me consta que el kirchnerismo esté decidido a devaluar la moneda, pero estoy en condiciones de afirmar que está dispuesto a devaluar los mitos que sostienen al peronismo, tarea que inició desde su llegada al poder.

Lo que viene por delante reclama coraje y disposición férrea para llevar adelante la tarea de traducir el gran impulso ciudadano en un plan de gobierno sostenible

Partidarios de Cristina Kirchner enarbolan el discurso del odio y la violencia, tras el ataque a la vicepresidenta

Una vez más, la cuestión del diálogo entre gobierno y oposición aparece en agenda. Se trata de un tema tan recurrente como elusivo: nuestro país está caracterizado por una cultura política basada en la confrontación, en el énfasis en las diferencias, hasta en la “demonización” del otro.

El Gobierno insiste en ver una conspiración detrás del atentado a Cristina para no hablar de economía.

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