Opinión

 

Si se siguen negando a observar la crudeza de las circunstancias jamás podrán gobernar: lo único que lograrán será condenar al país a navegar eternamente a la deriva

 

En el elegante reservado del primer piso de un restaurante que ya no existe, Jesús de Polanco nos esperaba con una sonrisa práctica y un apretón de manos. El restaurante era un clásico porteño y quedaba sobre Avenida de Mayo, y en reencarnaciones anteriores se habían sentado a sus mesas Mitre, Darío, Lugones, Gardel, Caruso, Joan Crawford y Maurice Chevalier.

 

Hechos. Al Presidente A. Fernández no le consta que en Nicaragua exista una dictadura. Gracias al apoyo de Nicaragua la Argentina consiguió la presidencia de la Comunidad de Estados Latino Americanos y Caribe, CELAC. Alberto Ángel Fernández asumió la presidencia de la CELAC y firmó un tratado China-CELAC.

 

“El buen ciudadano es aquel que no puede tolerar en su   
patria un poder que pretenda hacerse superior a las leyes”.
 
- Cicerón

 

Cada uno fue único, pero todos tienen la misma matriz. El primero fue la embajada de Israel, el 17 de marzo de 1992, y enseguida vino el segundo, en la AMIA, el 18 de julio de 1994. En ambos, el patrón que se repetía consistió en el atentado, la instrucción de organismos dependientes del Poder Ejecutivo como auxiliares de la justicia sobre la escena del crimen, la no resolución del caso y finalmente, la impunidad. 

 

Pasada la Navidad, iniciado el nuevo año y puestos los camellos a descansar hasta la próxima festividad de Reyes, en nuestro país nada ha variado para bien. Es más, todo ha empeorado de manera significativa, sin que puedan descubrirse indicios de que en los días por venir las cosas mejoren.

 

Los presidentes en la Argentina tienen el poder de signar, para bien o para mal, una época. De generar eso que en preciso lenguaje filosófico alemán se denomina el zeitgeist. En un presidencialismo tan marcado como el nuestro, la misma debilidad presidencial pasa a ser, paradójicamente, un dato fuerte.

 

A pesar de haber vivido períodos sin aumento de precios (como el de los pasados años 90) la política argentina hace todos los intentos por evitar recuerdos que puedan explicar la verdad del origen de la inflación

 

La según parece eterna crisis económica, que ya ha sumido a casi la mitad de la población en la pobreza extrema, ha entrado en una fase muy peligrosa.

 

¿Por qué lo que sucede en los países vecinos no sucede en la Argentina? ¿Qué hicimos mal? Sería una simplificación atribuir a una sola causa esta carencia, pero sería una omisión injustificada eludir las responsabilidades del populismo.

 

Top