Opinión

 

 

“Los movimientos de masas pueden levantarse sin creer en un dios, pero nunca sin creer en un demonio”.

 

 

La calidad de vida de la ciudad de Buenos Ares es buena y en algunos puntos muy buena. Lo deseable políticamente sería que las ciudades del país se parezcan a Buenos Aires y no al revés, que Buenos Aires degrade en una suerte de Conurbano.

 

 

Nunca amaneció el campamento estudiantil y solidario que esperaba el kirchnerismo como resultado de la crisis final del capitalismo. Algo de lo que se convenció a sí mismo cuando el sistema económico global se preguntaba cómo se las arreglaría frente al parate mundial.

 

Fue el acuerdo entre las que eran las dos naciones más importantes de Sudamérica y su espíritu se mantuvo vigente hasta ser llevado a la práctica con la formación del Mercosur

 

 

Su abuela materna, que también portaba un ilustre apellido de avenida, la visitó en la cárcel de Devoto y le regaló una pelota para que jugara al vóley con las otras presas políticas. “¿Por qué mierda no te hiciste radical el día que te llevé al comité? –le soltó– Hoy no estarías acá. Pero no, te hiciste peronista”. La abuela de Patricia Bullrich era radical de corazón y en 1973 le había presentado a Balbín con la intención de afiliarla.

 

 

Se supone que la palabra “autónoma”, que significa “facultad del poder de una entidad territorial, integrada en otra superior, para gobernarse de acuerdo con sus propias leyes y organismos”, define perfectamente la situación de la Ciudad de Buenos Aires.

 

“De nada vale una urna si el que mete el voto en ella es analfabeto, y 
que con muchas mulas de varas, ovejas pasivas o cerdos satisfechos  
en lugar de ciudadanos, no hay quien saque un país adelante”.
      
- Arturo Pérez-Reverte


 


El ciudadano trabajador, emprendedor y sufriente pierde siempre ante una mayoría creciente que cada vez pide más dádivas, se esfuerza menos, y quiere participar de su ahorro hasta fundirlo.

 

 

 

Las condiciones de una crisis económica se están acumulando y es casi imposible adivinar cuál puede ser el disparador

 

Salud en terapia intensiva, educación aislada, economía asfixiada, pobreza sin remedio, justicia afiebrada, seguridad sin vacunas contra la delincuencia. La pandemia de coronavirus habilita mucho más que juegos de palabras; detona una crisis múltiple que pocos presidentes argentinos han debido enfrentar.

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