Opinión

El episodio Formosa corona un ya no vidrioso sino bochornoso cuadro de situación. Para el Presidente pesa más la estrategia de alianza con un gobernador que los principios de la ley

A esta altura del partido al kirchnerismo le importa más demostrar que Mauricio Macri es tan o más ladrón que Cristina que probar la inocencia de su jefa. Si esa hipótesis se pudiera probar se crearían felices condiciones para arribar a una suerte de gran acuerdo nacional.

Una cultura del matonismo y del bullying ha desplazado el acting consensual, se apoderó de todo el discurso kirchnerista y marcó su temperamento agresivo

“No tengo ganas de que haya un títere en la Casa Rosada
y que el poder esté en Juncal y Uruguay”.
- Alberto Fernández

¿El Gobierno considera oportuno vacunar a ministros, gobernadores, jueces de la Corte, a todos los altos cargos del Estado? ¿A otros más? ¿Basado en su rol institucional? Legítimo. Siempre que no dependa del partido, la familia, la billetera; que explique quién y por qué; que se responsabilice por ello. La transparencia lo es todo en democracia. Algunos fruncirán la nariz: ¡la casta habitual! Otros aprobarán: es lo correcto. Todos expresarán su opinión en las urnas, sobre esto como sobre el resto.

Todos los caminos conducen a la virtual desaparición de la sociedad. Los ciudadanos entre la rabia, la resignación y la desesperación, empiezan a padecer el totalitarismo.

Pocas personas conocen tanto a Alberto Fernández como Randazzo. La relación se fortaleció cuando ambos eran jefes de Gabinete, el primero de Kirchner a nivel Nación, el segundo de Solá en la provincia de Buenos Aires, pues, de alguna manera, fueron los ideólogos del primer desembarco K en ese distrito vital: juntos diseñaron la estrategia que permitió en 2005 que Cristina se alzara victoriosa nada menos que frente a Chiche Duhalde.

Las palabras que Alberto Fernández pronunció frente a la Asamblea Legislativa no tuvieron grandeza, generosidad ni espíritu convocante

Los discursos de apertura de las sesiones ordinarias del Congreso de la Nación representan una formalidad tan sólo. Dejarse llevar por lo que, en semejantes ocasiones, dicen los presidentes es una manera políticamente correcta de perder el tiempo.
Año electoral: viento de cola, polarización y disgregación - Por Jorge Raventos
Escrito por Jorge Raventos
Promediando el primer trimestre de 2021, la Argentina empieza a divisar una situación económica más prometedora que la que experimentó el año anterior. Para decirlo con palabras de Domingo Cavallo, una opinión autorizada en la materia, "la aparición del viento de cola para las exportaciones argentinas en los mercados del exterior, algún ajuste fiscal y una mayor dosis de profesionalismo en el manejo monetario y cambiario, han hecho que el escenario de fuerte devaluación y descontrol hiperinflacionario se aleje en el horizonte".
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Sumergidos en una suma de engaños y charlatanerías - Por Carlos Berro Madero
Escrito por Carlos Berro Madero
Muchos ciudadanos que se consideran cultos y racionalistas respecto de lo que afecta su vida cotidiana, aceptan sin más la validez de ciertas doctrinas que exceden cualquier versión “naturalista” de la realidad, quedando ligados así a las arbitrariedades de sus más caras convicciones personales.

El aparato decisorio estatal fue perdiendo los requisitos meritocráticos, sustituidos por los vínculos de lealtad ideológica

El 'mea culpa' que en su discurso de apertura de sesiones en el Congreso hizo el Presidente sobre el escándalo de la vacunación VIP, sonó a muy poco

Todos somos sujetos y sujetas de la solidaridad hacia el otro y la otra, explicaba Alberto Fernández mientras hablaba de líderes y de lideresas. La lideresa más importante -justo la madre espiritual de todos y todas, contraseña que durante años nutrió a los humoristas- horadaba a su izquierda el pupitre mediante un tamborileo intermitente con tres de sus falanges de la mano derecha (ver trasmisión oficial).

