A pesar de que a Javier Milei se lo meritúa o se lo desvaloriza (según con qué cristal se lo mire) por las grandes diferencias que como personalidad, estilo, ideas y tantas otras cosas tiene con respecto al resto de la clase política, y en particular con todos los presidentes que lo antecedieron, es muy probable que la principal característica de sus primeros dos años al mando de la república argentina, sea la misma que tuvieron, tienen y nada indica que no seguirán teniendo, la inmensa mayoría de los dirigentes políticos del país: el ánimo, la voluntad, la pretensión, la utopía "refundacional", o mejor dicho, el delirio "refundacional".
En efecto, cada uno que asume se cree diferente al resto y quiere empezar de cero, como si fuera el primero, despreciando, minimizando, olvidando, o lo que es peor, tratando de borrar todo lo que hicieron todos antes de él. Y no sólo lo malo, también lo bueno; en realidad, todo. Algo que es, fue y será absolutamente imposible, además de absolutamente negativo. El peor rasgo de la "argentinidad".

Para el Gobierno el proceso que llega hasta hoy fue un Via Crucis. Se abre un interrogante sobre el gabinete.
“Al destino le agradan las repeticiones, las variantes, las simetrías”.
Tanto se creyó Javier Milei durante estos dos años el emperador del mundo que hoy ni siquiera el real emperador del mundo, aún con su apoyo impresionante y desmesurado, puede lograr que vuelva a ser lo único que siempre debió ser: el presidente de la Argentina y nada más. Un buen presidente. Pero la oportunidad sigue estando. Todo depende de él.
Santiago Caputo, el asesor sin firma ni cargo y con un incomparable poder en el gobierno de Javier Milei, se encamina a convertirse formalmente en el funcionario más importante de la administración.
“La derrota suele ser pasajera. Es la claudicación lo que la vuelve permanente”.
Hay entusiasmo en la Casa Rosada porque creen que avanza la estrategia de polarización. Curiosamente, el peronismo comparte los números del Gobierno.
Los alineamientos automáticos o en función de la afinidad personal de los gobernantes no suelen ser los más convenientes. Porque lo que importa es el interés nacional que requiere buenas relaciones con los Estados Unidos, pero también entender que nuestros mercados más importantes están en Asia por la magnitud de su población y de su economía. 
No se trata de un país “bed & breakfast”. Se trata de un país conducido a la distancia por Bessent & Bennett. Como nombre de consultora hasta queda bien. El gobierno ha quedado de alguna manera intervenido por la dupla. La geopolítica -no la racionalidad económica- está siendo determinante.
¿El dólar sigue su marcha ascendente a pesar de la rueda de auxilio yankee, porque los argentinos siempre se fondean antes de los comicios con base en la divisa americana, o en virtud de que resulta parte de la estrategia de Bessent?
Hay mucha gente azorada por el empecinamiento del dólar a no quedarse quieto pese a las intervenciones conjuntas de Bausili y Scott Bessent.
“Cuando la diferencia entre lo posible y lo imposible depende de nuestra decisión, la fe puede ser muy útil, pero no transformará en posible lo que resulta manifiestamente imposible, como ser capaz de dar un salto de cincuenta metros”. (Fernando Savater) 