Política

Usted tiene libertad para hablar, el derecho a la palabra. Más que una licencia, la oposición pretende imponerle una exigencia a Cristina de Kirchner: perder por la boca, como los peces. Cree Cambiemos que, si la vice se pronuncia contra el acuerdo con el FMI, puede sellar una divisoria fatal con Alberto Fernández.

Las perspectivas económicas del país tornan prácticamente inevitable la necesidad de un arreglo por la deuda: un default lo convertiría en catástrofe sin atenuantes, capaz de borrar del almanaque del Frente de Todos el 2023 

Por un punto del déficit, nadie cree que la Argentina vaya al default en marzo. Ni que el FMI habilite ese trauma económico, la quiebra de un país. 

Hasta ahora los técnicos del Fondo eran deleznables amigos de Macri; pero desde ayer han pasado a ser cómplices del tráfico de drogas.

“El aumento no es del dólar, sino del dólar blue. Es un mercado que se maneja con sus propias reglas y expectativas. Entendemos que este mercado está reflejando expectativas que tienen que ver más con la situación política que, con la situación económica, que son todos números muy alentadores y buenos. Así que esperamos que esto no influya en la situación macroeconómica como no viene influyendo”. 

Un programa con el Fondo podría significar, a la larga, la derrota del Gobierno en las elecciones presidenciales dentro de dos años; la opción, una ruptura sin programa, sería mucho peor 

El presidente argentino se apresta a reunirse con Vladimir Putin y Xi Jinping. La reunión con su par chino es la que hay que seguir con más atención.

Alberto Fernández se ha mostrado en estos dos años de gobierno como un presidente dubitativo, muy poco propenso a tomar el toro por las astas y siempre listo para dilatar todo o para buscar acomodarse a la sombra de su interna primero y de la ciudadanía después. Él mismo suele decir que es víctima de una cadena de infortunios que lo persigue y pone como ejemplos a la pandemia y a la deuda como los dos factores externos más graves que han jaqueado su gestión. 

El perro vuelve a morderse la cola, un hábito infinito que refleja las sinrazones de la política que supimos conseguir. 

El presidente sigue enredado en la negociación con el FMI. Cafiero oyó de Antony Blinken lo de siempre: armen un plan, pero para eso le hace falta autoridad. La cuenta regresiva 

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