Política

La ex presidente advierte sobre los riesgos de flexibilizar el aislamiento, sobre todo en el Gran Buenos Aires. Sostiene una posición dura en ese terreno. El ministro está tomado por la deuda, pero señala la gravedad de la crisis y los límites temporales de este cuadro

 

Juan Bautista Mahiques, jefe de los fiscales de la Capital, es hijo de Carlos Mahiques, juez de la Cámara de Casación Penal Federal, y hermano de Ignacio Mahiques, fiscal del fuero penal federal.

 

"No hay espacio para trabajar sobre la grieta, la situación es dramática", sintetizaba ayer un albertista, que es una suerte de alter ego presidencial, admitiendo que Cristina Kirchner y La Cámpora retomaron, con fuerza, la construcción del kirchnerismo duro, con una lógica política opuesta a la del albertismo.

 

Si bien en todos los casos desde que se desato la pandemia de coronavirus la última palabra la tiene el presidente Alberto Fernández, en la tarde del lunes eran varias las voces en la Casa Rosada que coincidían en un dato que por ahora se maneja de manera extraoficial.

 

La reaparición de las cacerolas antes de que el gobierno cumpliera cinco meses admite distintos diagnósticos, pero el de mayor riesgo para el presidente es el de una recuperación de la memoria. Buena parte de la clase media que había hecho posible la vuelta del kirchnerismo salió a cacerolearlo. No lo dijo ningún opositor, sino el jefe de Gabinete.

 

Los cambios de gabinete impuestos a Alberto Fernández y Axel Kicillof reflejan la preocupación del kirchnerismo por eludir la amenaza de una derrota electoral el año que viene.

 

La vicepresidenta avanza en YPF. El diputado saca ventaja en el Congreso. Y el Presidente prueba con Spinetta.

 

El problema del país con los pesos es una pandemia perenne que indudablemente se está complicando. Algo parecido ocurre con la justicia y el sistema penitenciario.

 

En ninguna democracia del mundo desarrollado, el despido de un funcionario inoperante o sospechado de corrupción puede ser considerado un síntoma de debilidad del presidente de la Nación.

 

Los cercanos a Cristina Fernández ocupan cada vez más posiciones de poder y la diferencia de estilos en la cumbre del poder es evidente

 

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