Política

Dos más que letales abanicos que operan al unísono, aunque a la inversa, se ciernen hoy sobre la Argentina.

 

La economía argentina atraviesa uno de sus peores momentos y se encuentra al borde de un nuevo default.

 

El Gobierno ha adoptado dos decisiones relevantes. Alargar la cuarentena, cuyo final se había fijado para el 27, hasta el 10 de mayo. Y endurecer, como estaba previsto, su posición frente a los acreedores externos. Una medida es sanitaria. La otra, financiera.

 

En la columna de la semana pasada concluimos diciendo que la dinámica política post cuarentena podría modificarse en función de 3 factores. Uno de ellos es cómo terminará la película de la pandemia, ya que la crisis económica va a ser prolongada de todos modos.

 

Podría decirse que la decisión está tomada. El Gobierno está dispuesto a avanzar sobre lo inevitable: continuar la cuarentena hasta una nueva escala el 10 de mayo y en el mientras tanto analizar qué actividades se pueden ir abriendo para que la economía no termine de congelarse.

 

Horacio Pietragalla, secretario de Derechos Humanos y un cristinista cerril, llamó a una jueza para "recordarle" que él había pedido la prisión domiciliaria de Luis D'Elía. La jueza dejó constancia por escrito en el expediente de la llamada telefónica del funcionario.

 

El presidente Alberto Fernández ya tendría tomada la decisión de extender la cuarentena social obligatoria hasta el 10 de mayo, dividida en dos etapas, aunque antes de avanzar en semejante medida consulta cada paso con su equipo de infectólogos y epidemiólogos con los que se reúne invariablemente cada mañana.

 

La pasión por igualar hacia abajo. Empobrecimiento multiplica la pobreza.

 

Jaime Durán Barba está enamorado de la comunicación albertista sobre la pandemia. En una entrevista reciente, afirmó: "Cuando el Presidente dice 'entre la vida y la economía, yo elijo la vida', es simplemente una frase maravillosa".

 

"Sine ira et studio" (Tacito, Annales 1,1,4)

 

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