Opinión

 

En pocas oportunidades, si acaso alguna, un tema determinado -en este caso el proyecto de acuerdo de facilidades extendidas con el Fondo Monetario Internacional- ha suscitado en el seno de los dos frentes políticos más importantes del país tamañas discusiones, sospechas, celos y disputas a grito pelado. Era obvio que una vez conocido el texto se harían notar, a uno y otro lado de la grieta que divide a los argentinos, las profundas diferencias del kirchnerismo respecto de sus opositores.

 

La aprobación del acuerdo con el FMI en Diputados no despeja algunos interrogantes sobre el futuro de la coalición oficialista

 

El nivel de inconciencia de la dirigencia convive con una sociedad que no termina de decidirse hacia donde quiere llevar al país

 

A última hora del jueves 10 o, más bien, en la madrugada del viernes 11, la Cámara de Diputados consumaba, sobre la base de un trabajoso, pero ampliamente mayoritario acuerdo entre sus fuerzas políticas principales, su aprobación del convenio con el FMI para refinanciar la deuda contraída por el país en el año 2018.

 

Bien decía el poeta estadounidense Henry W. Longfellow -con humor y cierta resignación-, que lo mejor que podemos hacer cuando llueve es dejar que llueva sin rezongar inútilmente, porque en algún momento parará.

 

El ciclo de populismos que despilfarran y gobiernos republicanos que ordenan tiene algo de la condena de Sísifo: los populistas dejan caer la enorme piedra para que después otros la vuelvan a subir

 

Habrá que prestarle atención al instante en el que se apruebe en la Cámara de Diputados el acuerdo con el FMI. ¿Qué harán quienes voten por la afirmativa, es decir quienes “triunfen”? ¿Celebrarán alborozados? ¿Se levantarán de sus bancas para besarse y abrazarse? Eso sería algo extraño, por lo menos contradictorio con el actual momento que atraviesa el país, cuando ningún sector político tiene posibilidades de sentirse orgulloso, satisfecho por haber alcanzado metas propias, metas gratificantes.

 

Martín Tetaz hizo cincuenta preguntas muy concretas. No importa que el impertinente burro que preside la comisión de presupuesto y hacienda de la Cámara de Diputados, el comunista Carlos Heller, no haya dejado que todas se conocieran en el momento. Las que se escucharon son suficientes.

 

Una última confesión del Presidente en referencia al FMI puso un manto de dudas sobre la real voluntad del Gobierno para cumplir sus compromisos con el organismo crediticio

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