Opinión

 

Los dilemas continúan y probablemente sean tan variados como impredecibles, pero de nada sirven los planteos que podamos hacer si el Presidente sigue viendo una realidad que no se condice con lo que verdaderamente ocurre

 

 

El diario español El País, que no milita en la grieta local, publicó el lunes 15 un título que revela tanto ciertas expectativas opositoras que las urnas frustraron, como la alegría oficialista por haber evitado un desastre mayor: "Una remontada electoral inesperada mantiene con vida al peronismo", puso. Evidentemente, hubo "remontada", aunque no fue suficiente para evitar la derrota.

 

 

Hasta ausente, Cristina Fernández mantuvo una suerte de centralidad ridícula mientras se desarrollaban las elecciones legislativas del domingo próximo pasado, mientras algunos “movileros” de la TV machacaban sobre su eventual presencia ante lo que iba apareciendo como una segura derrota del Frente de Todos.

 

 

Las urgencias políticas y económicas se entrecruzan en una Argentina trágica; las incógnitas de la “segunda etapa” del gobierno de Alberto Fernández después de la derrota que intentan disfrazar de triunfo

 

 

Naturalmente, la reacción de todo el pueblo sensato que escuchó al presidente pedir a los gritos que mañana miércoles se saliera a “festejar el triunfo” en Plaza de Mayo, fue tomar ese divague en broma.

 

 

Hay quienes creen que el contexto del país no se presta a festejos. Coincido, pero el resultado favorable abre una ventana que sí es digna de celebración. Pero las palabras y los gestos deben ser sobrios y moderados. La Argentina vive horas sombrías

 

 

Tal vez ayer no sucedió nada extraordinario, pero sí algo definitivo y determinante. La dura derrota en la noche de otro domingo ingrato para el kirchnerismo ya había ocurrido en tres de las últimas cuatro elecciones: 2015, 2017 y ayer, sin contar las primarias obligatorias en las que en la mayoría de los casos también le fue mal. Solo ganó las elecciones de 2019.

 

 

El gran interrogante que se presenta hacia adelante es cómo hará la gestión de Fernández para dominar la situación económica con las internas que tiene dentro de la alianza gobernante

 

 

Ningún velatorio certifica la muerte política de nadie, pero los cendales que iluminaban a medianoche la desolación de los deudos del kirchnerismo encendían por igual la esperanza entre millones de argentinos de que el desdichado liderazgo de 18 años sobre el peronismo comience una etapa de sucesivos replanteamientos con repercusión nacional.

 

 

Lo verdaderamente importante es que Argentina no puede seguir en la senda de irresponsabilidad, la negligencia y el atraso que ha transitado hasta aquí durante los últimos tiempos

 

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