Opinión

A partir del 15 de noviembre, ya atravesada la encrucijada cruel del cuarto oscuro (se verá con qué saldo), el Gobierno deberá afrontar un desafío más exigente, que por el momento se ve postergado por la necesidad de contener (o al menos disimular) las diferencias internas hasta el comicio. A partir de aquel día tendrá que zanjar de manera inequívoca el rumbo inmediato de la administración, lo que no necesariamente equivale a disipar todas las ambigüedades, pero sí a comenzar a definir un liderazgo y una política, tras la crisis con la que las primarias de septiembre castigaron al sistema de poder hasta allí vigente.

El solo hecho de reconocer que el “frente” que gobierna es una bolsa de gatos que hacen sus deposiciones en los lugares que les place, no significa que hayamos encontrado aún el método para enterrar definitivamente un tipo de “militantismo incivilizado”, del que habla el filósofo francés Luc Ferry, un luchador implacable por el logro de una articulación educativa que permita elevar el nivel de la cultura política.

En un país que nació especializándose en la producción de alimentos demandados por las potencias europeas desde fines del siglo XIX, el significante “hambre” fue durante su primera centuria un arma estratégica de lucha política y sindical. Sobre todo, en contra de los sucesivos planes de racionalización del gasto público a partir de los ‘50.

El mecanismo que se hizo visible en la valija de Antonini Wilson podría explicar la reticencia del gobierno argentino para reclamar por los presos políticos venezolanos.

¿Y si lo que pasa dentro de 20 días es que cerca del 70% de los argentinos dirá que no quiere peronismo en ninguna de sus formas, ni capitalista, ni anticapitalista, ni represor ni garantista, ni dialoguista ni dictatorial?

Esa debería ser la prioridad de la clase política argentina en general como respuesta al humor social.
Un Estado al margen de la razón esencial de su existencia - Por José Claudio Escribano
José Claudio Escribano
La gravedad de la crisis reflejada por los hechos en la Patagonia encuentra su origen en un punto más distante del delirio ideológico que de la insensatez innata para gobernar; ¿qué habría dicho Perón ante quienes reniegan de defender la soberanía?

Lo que está ocurriendo en el sur argentino y, fundamentalmente, la actitud mostrada por el gobierno nacional frente a ese avance terrorista es francamente inusitado.
Una ideología que explica todos los esperpentos - Por Jorge Fernández Díaz
Escrito por Jorge Fernández Díaz
“La tradición de todas las generaciones muertas oprime como una pesadilla el cerebro de los vivos”, decía Marx. La identidad del kirchnerismo está formada por un puñado de tradiciones políticas que vienen desde el fondo de la historia, que se fueron agregando y enriqueciendo con el paso del tiempo, y que forman hoy un credo heterodoxo y a veces hasta inconsciente.
El gobierno y el terror, “Cuando lo imposible es posible” - Por Malú Kikuchi
Escrito por Malú Kikuchi
Según la RAE, terrorismo es: actuación criminal de bandas organizadas, que reiteradamente, por lo común de modo indiscriminado, pretende crear alarma social con fines políticos. Hanna Arendt* decía refiriéndose al Holocausto judío perpetrado por los nazis, “cuando lo imposible es posible”.
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“La integridad era cada vez más una virtud en peligro de extinción”.
- José María Fuster-Fabra

Se llama Hugo Carvajal, pero los amigos y los enemigos lo conocen como "Pollo". Venezolano y chavista de la primera hora. Especialidad: inteligencia, contrainteligencia y suciedades afines. Temas: guerrilla, narcotráfico y corrupción a granel. Lo que se dice una joyita.

Es sabido desde siempre que, al menos entre nosotros, los grandes empresarios no son gente de armas llevar. En parte, por el poder que acredita un Estado tan ineficiente como intimidante y, en parte, por su forma de ser, los capitanes de la industria, el comercio y los servicios son proverbialmente mansos a la hora de tratar con los gobernantes de turno.

Tres son las fuentes que confluyen en la caída en la imagen de Alberto Fernández: la primera, es el accionar de la oposición -vamos a tomar en primer lugar, de a quien le echa la culpa el Gobierno-. Pero la oposición no tiene una postura obstruccionista, sencillamente porque no tiene el poder para hacerlo.

