Opinión

 

Era lógico que frente al descalabro sufrido en las PASO y al posterior estallido de la interna oficialista que -como nunca- puso frente a frente al presidente de la Nación y a la jefa del kirchnerismo, el gobierno obrase un cambio de figuritas y tratase de darle un impulso nuevo a la campaña electoral de cara a las elecciones generales de noviembre.

 

 

El planeta peronista no sale de su asombro. Han impactado sobre su superficie tres enormes aerolitos no previstos, y que vaya han levantado polvareda. El primer aerolito fue que esta vez es el peronismo en el poder el que se ha chocado de frente con una crisis muy profunda, cuando siempre, los compañeros le dejaban la bomba activada a los gobiernos no peronistas, que se empeñaban en desarmarla emprendiendo a martillazos contra ella.

 

 

Lejos de favorecer a los necesitados, esta práctica los someten más, les restringe su libertad y los obliga a permanecer en la pobreza

 

 

La “platita”, las heladeras y la comida preelectorales, en la tradición de las citas de Eva con el “pueblo”

 

 

Lo hacen como hacen todo: a destiempo, desordenadamente, a medias, empujándose, maltratándonos, pero como no les ha quedado otra, lo hacen.

 

 

Es el nuevo mantra oficialista, que busca salir de la inercia y pasar a lo propositivo.

 

 

El fallo judicial sobreseyendo a Cristina y los responsables del Memorándum firmado con Irán no me sorprendió. Desde hace bastante tiempo las operaciones judiciales del kirchnerismo no me sorprenden.

 

 

Aquella vieja y fecunda amistad entre dos lúcidos pensadores cayó en una brusca crisis terminal cuando uno de ellos denunció los campos de concentración y el despotismo que reinaban en la Unión Soviética, y el otro le replicó: “No tienes derecho a criticar al movimiento comunista porque estás fuera de él. Tienes que simpatizar con él para tener derecho a corregirlo”.

 

 

Recordatorio de un hecho luctuoso, aciago, doloroso, desdichado, lamentable y muy triste de la historia Argentina. El 18/7/1994 un ataque terrorista destruyó la Asociación Mutual Israelita Argentina*. Dejó 85 muertos y más de 300 heridos.

 

 

“Una cosa es reposar en el fondo del mar (donde estuvimos varias veces); otra, muy distinta, es caernos del talud oceánico, abismo del que nadie ha vuelto con vida”.
-  Jorge Fernández Díaz

 

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