Opinión
Un peronismo de derecha para salvar la ropa - Por Jorge Fernández Díaz
Escrito por Jorge Fernández Díaz
Un populismo que se queda sin plata, luego se queda sin votos y al final se queda sin pueblo. Así como el triunfo en las urnas les otorga a los populistas una suerte de razón automática –justifican con ello cualquier capricho, extremo o disparate–, una paliza comicial les birla el banquito y la coartada, y les desarticula hasta la lengua.

La Argentina se ha convertido en un tango triste y reiterado. Repite una y otra vez los mismos errores. Desde los años 70, abiertamente se vive el enfrentamiento de la eterna interna del PJ. Partido tan particular que puede englobar disímiles vertientes, todas ellas populistas y anti republicanas.
No les creo - Por Enrique Avogadro
Escrito por Enrique Avogadro
“Los peronistas somos como los gatos: cuando todos creen que
nos estamos peleando, en verdad nos estamos reproduciendo”.
- Juan Domingo Perón

El plan del gobierno para recuperar votantes es simplemente coimearlos, o sea, lo mismo que hizo hasta ahora, más rápido y alevosamente, con peor resultado.

El Presidente se decidió a resistir, pero eso no implica que haya salido fortalecido; el panorama luce desolador en términos electorales, políticos, institucionales y económicos

Nunca antes, en elecciones libres, el partido fundado por Juan Perón había perforado el piso del tercio de los votos
Derrota, planteo palaciego y crisis del sistema de poder - Por Jorge Raventos
Escrito por Jorge Raventos
El anuncio público de una seguidilla de dimisiones de ministros y altos funcionarios de su gobierno sorprendió a Alberto Fernández el miércoles 15 en los pagos de José C. Paz que gobierna hace años Mario Ishii.

La carta de la vicepresidenta y el audio de la diputada Fernanda Vallejos desnudan la verdad: Alberto Fernández es un testaferro que, llegado el momento, se niega a devolver los bienes a su verdadero dueño

El kirchnerismo es semejante, en estos momentos, a un buque que navega a la deriva, escorado, en un mar que no le da respiro. No pueden sus dirigentes hacer un análisis desapasionado del huracán que el domingo los pasó por encima, y fijar un rumbo que les permita -cuando menos- llegar recompuestos a la prueba de fuego que deberán enfrentar dentro de dos meses, apenas.

En momentos en que se escriben estas líneas, la amplia derrota en las urnas está mostrando sus primeras consecuencias políticas. Y ellas son de una gravedad extrema. Los ministros nombrados por sugerencia de la vicepresidenta han ofrecido su renuncia al Presidente.
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El peronismo-kirchnerista comienza a sufrir su precariedad y no sabe resignarse - Por Carlos Berro Madero
Escrito por Carlos Berro Madero
Hoy nos preguntaban algunos observadores y periodistas ansiosos ante las últimas noticias sobre renuncias masivas, supuestamente “depurativas”: “pero entonces, ¿quién manda? ¿Cristina o Alberto?

La Cristina silenciosa y cabizbaja que apenas aplaudió el domingo a la noche daba la impresión de ser la esposa de un marido a quien todo el mundo mira con vergüenza ajena, y que le estaría transmitiendo “ya vamos a hablar cuando lleguemos a casa”. Alberto sobreactuando entusiasmo en su acto del martes. Como siempre dice el filósofo contemporáneo Tati Vernet, “el problema de perder es la cara de boludo que te queda”.

En medio de una ceguera y soberbia coronadas por la efigie similar a la de un “león rampante en campo de gules”, – como diría un aficionado a la heráldica-, el kirchnerismo ha sufrido un porrazo fenomenal.

Muchos se sorprendieron por los resultados de las elecciones del domingo. Las encuestas anticipaban un triunfo nacional del oficialismo. Se especulaba acerca de cómo se leerían esas cifras. Si la distancia no superaba los cinco puntos, Juntos por el Cambio podía considerar que había hecho un papel digno.

