Opinión

 

El gran interrogante que se presenta hacia adelante es cómo hará la gestión de Fernández para dominar la situación económica con las internas que tiene dentro de la alianza gobernante

 

 

Ningún velatorio certifica la muerte política de nadie, pero los cendales que iluminaban a medianoche la desolación de los deudos del kirchnerismo encendían por igual la esperanza entre millones de argentinos de que el desdichado liderazgo de 18 años sobre el peronismo comience una etapa de sucesivos replanteamientos con repercusión nacional.

 

 

Lo verdaderamente importante es que Argentina no puede seguir en la senda de irresponsabilidad, la negligencia y el atraso que ha transitado hasta aquí durante los últimos tiempos

 

 

“Hay que crear un estado de conciencia popular de austeridad”, advirtió por cadena nacional al lanzar su flamante programa de estabilización; poco más tarde, redondeó el concepto: “Sabemos que hay exceso de consumo”.

 

 

Las elecciones de este 14/11 no son sólo elecciones legislativas, implican mucho más. Elegimos entre dos modelos de país. Elegimos entre ser una República como la describe la Constitución Nacional o nos reducimos a ser una republiqueta sumida en una gran villa miseria.

 

 

“Si no peleas para acabar con la corrupción y la podredumbre,
acabarás formando parte de ella”

- Joan Baez

 

 

El peronismo empezó a prepararse para un aterrizaje forzoso. Las luces rojas que se encendieron en el tablero de control en las elecciones primarias del 12 de septiembre nunca se apagaron. A juzgar por el ánimo y las palabras de quienes las hicieron, las drásticas maniobras de campaña para salir de la emergencia electoral no habrían dado el resultado esperado.

 

 

La tradicional metáfora de suspenso e incertidumbre electoral ahora adquiere significados más graves, simbólicos y no simbólicos.

 

 

Se ha dado en los últimos días un fenómeno preelectoral atípico, fruto de la crisis política y económica que -a la vez- aqueja al gobierno y al país en su conjunto: el resultado electoral del próximo domingo importa menos que aquello que suceda a partir del lunes posterior a los comicios.

 

 

Si la mayoría de los sondeos y vaticinios de importantes funcionarios del oficialismo no fallan –como ocurrió en el pasado–, el domingo el FDT sufrirá otra dura derrota electoral. La segunda en solo 10 semanas.

 

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