Opinión

 

Argentina es un país extraño, donde cada día pagamos los costos de cada uno de nuestros delirios: un firme avance hacia el pobrismo más absoluto, a pesar de que, para algunos delirantes, todo parece estar cada día mejor

 

 

El gobierno de Alberto Fernández y Cristina Kirchner ha abandonado el compromiso con la defensa de los derechos humanos en la región

 

 

El gobierno petulante y pretencioso de “los Fernández” evidencia que sus integrantes se consideran a sí mismos una suerte de “misioneros divinos”, presunción fatal que los lleva a incurrir en toda suerte de desaguisados, sin someter a prueba de eficacia alguna a ciertos experimentos políticos nacidos en el seno de un fanatismo excluyente y muy perverso.

 

 

Mirando las imágenes despiadadas del profanador del memorial de las piedras el domingo último, recordé la definición sobre el odio que hizo el gran escritor francés Víctor Hugo: cuanto más pequeño es el corazón, más odio alberga.

 

 

El 76 aniversario de Los Mellizos. El Peronismo y el Antiperonismo. Los dos que estancaron la historia

 

 

Es más fácil disparar contra el Estado que proponer su reforma, llamar a cruzadas que tejer alianzas, negar el cambio climático que enfrentar sus desafíos.

 

 

“Aunque todo lo demás nos falle –decía John Kenneth Galbraith–, siempre podremos asegurarnos la inmortalidad cometiendo algún error espectacular”. Al kirchnerismo se le ha subido el fracaso a la cabeza, y marcha a toda máquina a babor y a estribor, por proa y por popa hacia el norte y hacia el sur, es decir: hacia ninguna parte, e inventa por el camino probados adefesios de magnitud colosal para garantizarse el desastre económico, que no se quiere perder por nada del mundo.

 

 

Finalmente, el gobierno lo consiguió, la Argentina está loca.

 

 

“Los guerreros victoriosos primero ganan y después van a la guerra, mientras  
que los guerreros vencidos primero van a la guerra y después buscan ganar”.
 
- Sun Tsu

 

 

Cuando un ministro se trenza en una discusión con un ciudadano no está debatiendo, está cometiendo un abuso de poder.

 

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