Opinión

 

A pesar de haber dicho Ud. que está conforme con sus primeros días de gobierno, quizá sea la hora de decirle, sin dejarnos tentar por ningún juicio “anti algo”, que somos muchos los que no estamos dispuestos a aceptar las pretensiones de quien, metafóricamente hablando, “cree que dos más dos es igual a cinco; por lo cual, no habiendo motivo para suponerlo demente, debemos asegurar que no lo cree, por mucho que grite y aunque se deje matar por sostenerlo” (Ortega y Gasset)

 

Una versión indica que el presidente de Estados Unidos no podía permitir que lo compararan con el ex mandatario demócrata en relación a Irán.

 

Una sensación de impotencia, de frustración y abatimiento nos noqueó. En muchas reuniones privadas, en el trabajo, en la calle, en los trenes, se comenta. Pero siempre en privado.

 

Mauricio Macri aún no consigue hacer pie en el llano.

 

La economía y las relaciones políticas, para el Presidente. La Justicia, la seguridad y los servicios de inteligencia, para Cristina Kirchner. Esa podría ser a grandes rasgos una descripción del gobierno de Alberto Fernández. Es una administración en la que deben convivir una jefa política y el presidente del país.

 

“Nuestros jueces son absolutamente incompatibles.
Todo lo pueden hacer, menos justicia”.
       
- Bertold Brecht

 

¿Es el antiperonismo un mezquino prejuicio? ¿La expresión irreflexiva de los favorecidos en una sociedad injusta? ¿Es acaso un fantasma que recorre los laberintos y los sótanos de la sociedad infundiendo miedos y reclamando una existencia que la vida misma le niega? Cualquier respuesta es posible a estos interrogantes, pero fantasma o no, resulta imposible desconocerlo.

 

Qué raro todo. Y quién podía esperar otra cosa, con el poder político en el banco de suplente y su delegado sentado en el Sillón de Rivadavia.

 

 

Aunque suene poco probable, Alberto Nisman pudo haber decidido, en un momento de desesperación, quitarse la vida. Nadie se halla capacitado para determinar, más allá de cualquier duda, si fue asesinado.

 

Se cumple este viernes el primer mes del mandato presidencial de Alberto Fernández. Un lapso corto como para extraer conclusiones categóricas sobre su gobierno, pero que permite señalar algunas características preliminares.

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