Política

La urgencia de la sociedad pasa por los robos y las muertes. Pero la prioridad de Alberto y Cristina es la reforma judicial.

 

Pablo Moyano se reunió con “Wado” De Pedro. La familia de sindicalistas enfrenta problemas en Independiente, Oca y la Justicia.

 

De acuerdo con la particular concepción del poder de Néstor y Cristina Kirchner, estos solo podían tener esclavos o enemigos. Siguiendo esa lógica, Alberto Fernández únicamente podría ser imaginado por la expresidenta de la Nación como un súbdito, antes que como un aliado.

 

La Argentina está enredada en este problema: el fuero penal se ha convertido en el principal campo de batalla entre el oficialismo y la oposición

Alberto llegó a la presidencia firmando un contrato simbólico con la mayoría social en el que se comprometía a ser moderado, tanto en el estilo de liderazgo como en lo ideológico. De eso se trataba el “volver para ser mejores”. Si lo logra o no el tiempo lo dirá.

Busca exposición pública a cualquier precio con un objetivo político. Sus allegados dicen que dejará el cargo cuando termine la cuarentena.

La pelea entre Berni y Frederic sumó otro capítulo. Y potencia un cuadro que ya no niega el oficialismo: el crecimiento del delito después de la primera etapa de aislamiento. Eso se suma a malestares por el manejo de recursos económicos. Y desarma el libreto ideológico.

El protagonismo quedaba limitado a los cavadores de la grieta. Mauricio Macri y los jefes del PRO y la UCR, Patricia Bullrich y Alfredo Cornejo. ¿Y el resto de la oposición? Silenzio stampa.

En el proceso de ampliación del poder cristinista en el Estado, la jefatura de los fiscales es una colina por la que valen todas las batallas

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