Opinión
El desastre argentino pide hablar con seriedad de las cosas serias - Por Loris Zanatta
Loris Zanatta
No se puede tener un estado de bienestar de país escandinavo con un sistema productivo de socialismo real y un sistema sindical de corporativismo fascista
Quienes ejercemos el hábito, la costumbre o el vicio de seguir diariamente los acontecimientos políticos, nos resulta imposible impedir que el presente nos inspire imágenes del pasado que seguramente deben elaborarse para adquirir validez, pero no por ello dejan de ser sugestivas.
Es poco probable que le permitan aplicar cierta racionalidad macroeconómica.
El baqueano –-apuntaba Sarmiento– era el personaje más eminente de la llanura, puesto que solía tener en sus manos la suerte de particulares, ejércitos y provincias. Un veterano topógrafo con instinto de detective rural y algunos poderes sobrenaturales para leer las huellas, para sacar conclusiones con el perfume de las tierras y el sabor de las raíces, y para descifrar con una mirada experta las plantas y los horizontes.
La Argentina está al borde del abismo y pareciera que el gobierno está dispuesto a dar un paso adelante. La pelea entre Fernández y la vice es notoria e insalvable. Dicen que en la comida del 4/7 se amenazaron mutuamente con carpetazos. Las mafias al poder.
“Es necesario tener miedo para tener esperanza”.
- Jorge Dezcallar
¿Y ahora qué? - Por Vicente Massot
Escrito por Vicente Massot
Todo fue un grotesco. La manera como Martin Guzmán -no sin predeterminación- decidió el día y la hora de su renuncia. El off side en el que quedó parado el presidente, que se enteró de la noticia mientras almorzaba en la casa de campo de un renombrado evasor impositivo.
Agudos comunicadores y analistas sospechan que Cristina Kirchner buscaría asfixiar políticamente a Alberto Fernández y obligarlo a dimitir; Fernando Navarro negó esa posibilidad y alimentó así más rumores
Se dice, se murmura, se teme que Cristina se lo lleve puesto al presidente. No comparto estas prevenciones. Si algún temor me domina no es que Cristina se lo lleve puesto al presidente, sino que se la lleve puesta a la Argentina. A no equivocarse: la posible víctima de lo que nos está pasando no son Alberto, Massa o Cristina; la posible víctima, es el pueblo argentino. Nosotros somos los que vamos a pagar los platos rotos de las refriegas internas del peronismo. Así fue en 1975 y me temo que así puede ser en 2022.
La renuncia de Martín Guzmán al Ministerio de Economía, disparada el sábado 2 de julio por la tarde a la hora exacta en que Cristina Kirchner desgranaba en Ensenada un nuevo discurso destinado a perfeccionar la corrosión del gobierno de Alberto Fernández, fue una nueva señal apremiante del colapso que sobrelleva no solo la gestión del Presidente, sino el conjunto del sistema de poder que rige desde 2019. El título de esta columna una semana atrás fue: "El cambio como producto de una crisis que eclosiona".
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El único camino de salida para la Argentina es generar trabajo, aumentar exportaciones, vitalizar el consumo. El logro gubernamental no puede ser la celebración de que cada mes se brinde asistencia a más argentinos. El anuncio de un bono por semana para un sector de la sociedad es síntoma del fracaso absoluto.
Una delirante empecinada en desconocer la realidad - Por Carlos Berro Madero
Escrito por Carlos Berro Madero
Estamos absolutamente convencidos que mientras Cristina Fernández no desaparezca del escenario político, no habrá futuro alguno para nuestro país, porque se trata de una demagoga delirante que insiste en negar, contra viento y marea, todo mensaje explícito o implícito de la realidad “real”.
En el Instituto Patria tienen bastante decidida la opción electoral que más posibilidades les da de ganar en 2023: Braden o Perón.
Según la Real Academia, un batacazo es un “triunfo o suceso inesperado y sorprendente”. Si la fueguina Silvina Batakis hiciera un “Rodrigazo”, como propone Milei en memoria de Celestino Rodrigo, ¿se lo llamaría Batakazo con K (sic)? No hay que preocuparse por eventuales contradicciones semánticas. Con la sobreabundancia de absurdos que hay, hoy nadie se va a demorar en esas discusiones, mucho menos siendo ajenas a las sagradas cuestiones de género.

