Opinión

Se cumple hoy un nuevo aniversario de la Revolución de Mayo.

Hoy es el primer 25 de Mayo en trece años sin la desmesura kirchnerista. Vuelve la idea de Patria como festejo colectivo. Macri asistirá al Tedeum en la Catedral Metropolitana, aunque con el contorno de un acampe de organizaciones sociales en la Plaza en demanda de más planes sociales.

Cómo en el tango que dice, “veinte años no son nada”, podríamos afirmar que doscientos es un poco más de errores, excesos, desconsuelos y aciertos.

Pronto sabremos la respuesta a una pregunta clave: ¿será capaz una clase política que está permeada por el populismo peronista de sacar al país del pozo que ella misma cavó?

Borges encontraría una sola forma de describir la Argentina en el comienzo de la era macrista: desde el enigma. De esa forma, habría que asumir que “Somos Edipo y de un eterno modo la larga y triple bestia somos, todo lo que seremos y lo que hemos sido. Nos aniquilaría ver la ingente forma de nuestro ser; piadosamente Dios nos depara sucesión y olvido”. Y en esa sucesión y olvido volver a ser lo que antes fuimos.

Cuanto parecen trasparentar los discursos públicos, ademanes, gestos y gritos -que también los hay- de la clase política argentina, resulta engañoso. Si nos dejásemos llevar por esa serie de exteriorizaciones y, con base en las mismas, decidiésemos trazar un análisis de la realidad, nos equivocaríamos de medio a medio.

Si Lázaro Báez y Ricardo Jaime no estuvieran presos, y si la situación jurídica de la Señora no fuera tan complicada, es muy probable que el periodista -¿es necesario agregarle la calificación de kirchnerista?- Hernán Brienza no hubiera escrito la nota publicada en Tiempo Argentino, en la que considera que la corrupción democratiza la política.

El anuncio financiero-social que disparó el gobierno el viernes 27 de mayo es una apuesta fuerte y anticipadamente ganadora: el escudo de la  cancelación de deudas a 2 millones de jubilados, el recalculo actualizado de sus haberes y la inclusión de todos los mayores de 65 años en el sistema previsional con una prestación básica universal cubre y protege el contenido más espinoso de la propuesta: el  blanqueo  de capitales y la venta de acciones del Fondo de Garantía de Sustentabilidad, en poder de ANSES desde la estatización de las AFJP, presentados como fuentes de financiamiento del  proyecto sobre jubilaciones.

“Buscamos un punto de inflexión”. Esa debe haber sido la frase más repetida de los últimos días por los habituales voceros gubernamentales.

Como en el primer peronismo, el kirchnerismo reintrodujo la división conceptual entre democracia de forma y de fondo o, lo que es lo mismo, entre república y democracia. División que tanto la gran mayoría de radicales como de peronistas, en la democracia recuperada de los 80, dejaron de lado, en un cambio cultural que pareció para siempre, pero la Argentina es el país del eterno retorno.

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