Opinión
Partidarios de Cristina Kirchner enarbolan el discurso del odio y la violencia, tras el ataque a la vicepresidenta
Quiénes, qué y cómo: la cultura del diálogo, ausente con aviso en la política argentina - Por Sergio Berensztein
Sergio Berensztein
Una vez más, la cuestión del diálogo entre gobierno y oposición aparece en agenda. Se trata de un tema tan recurrente como elusivo: nuestro país está caracterizado por una cultura política basada en la confrontación, en el énfasis en las diferencias, hasta en la “demonización” del otro.
El Gobierno insiste en ver una conspiración detrás del atentado a Cristina para no hablar de economía.
Una sociedad más atenta a su metro cuadrado que a la discusión política - Por José Ángel Di Mauro
José Ángel Di Mauro
Las encuestas realizadas tras el atentado contra la vicepresidenta resultan coincidentes en acentuar un descreimiento de mayorías que tampoco se sienten incluidas en las preocupaciones que expresa la discusión política. Lo cual ha llevado al oficialismo a abrirse a un diálogo con la oposición justo después de haber hablado tanto de “odio”.
El atentado contra Cristina Kirchner pareció cohesionar a la coalición gobernante alrededor de la figura de la vicepresidenta y alentó incluso el lanzamiento de globos de ensayo en torno de su potencial candidatura presidencial para 2023. Sin embargo, en su primera aparición pública tras aquel episodio del 1° de septiembre en Recoleta, la propia expresidenta se ocupó de relativizar esa posibilidad: “No son las cosas que me seducen y animan”, acaba de confesar.
El 13/9 el gobierno del FdT cumplió 1.000 días de gestión. El Presidente dijo que: “Tengo la tranquilidad de no haber faltado nunca a mi palabra”. La RAE dice que, “mentira es expresión o manifestación contraria a la verdad, a lo que se sabe, se cree o se piensa”.
“La gente se abandona a ella, aturdida, intoxicada
por la mentira como por un veneno sistémico”.
- Antonio Scurati
Pese a todos los problemas, curiosamente el Gobierno luce más ordenado que la oposición, que ventila sus internas como nunca.
No deja de sorprender la manera como nuestros gobernantes -sin importar demasiado cuáles hayan sido o sean sus observancias ideológicas- confunden los veranitos económicos -de suyo circunstanciales- con el éxito de su gestión. Sergio Massa, en particular, y sus seguidores, en general, no representan una excepción a esta regla.
La visita de Sergio Massa a los Estados Unidos consolida el giro pragmático que experimentó el Frente de Todos en los últimos tiempos de la mano de la propia Cristina Fernández de Kirchner.
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El kirchnerismo es diestro en ocultar sus peores intenciones con los más dulces envoltorios. La subordinación de los jueces es la democratización de la Justicia; el discurso único, la pluralidad de voces; la revancha contra el sector agropecuario, la soberanía alimentaria. Muchos –entre ellos, algunos militantes de la “antigrieta”– sucumben a ese encantamiento para descubrir muy tarde que fueron estafados. Lo llamativo es que vuelven una y otra vez a tropezar con la misma piedra, como si no tuvieran memoria.
Que el Indec tuviera que difundir la cifra de inflación de agosto dos días después del retorno de Sergio Massa de su prometedora visita a Estados Unidos hay que adjudicárselo a la mala fortuna. El 7 por ciento de incremento en los precios (un promedio que esconde aumentos considerablemente más altos en varios artículos de primera necesidad) representa un doloroso recordatorio de la materia en la que el Gobierno viene fracasando y a la cual el superministro de Economía, urgido por el vacío de reservas y por las negociaciones con el FMI, no le ha dedicado aún atención prioritaria.
Dos años después del último enfrentamiento entre Armenia y Azerbaiyán, un nuevo combate pone en riesgo el siempre delicado equilibrio en el Cáucaso. Por qué es clave el rol de Moscú. El estancamiento ruso en Ucrania como factor decisivo
Ante el griterío multitudinario, solo resta apostar al valor de la razón - Por Carlos Berro Madero
Escrito por Carlos Berro Madero
“Muchas verdades no son difíciles en sí, y sin embargo a nadie ocurren sino a los hombres de talento. Cuando ellos las presentan o las hacen advertir, todo el mundo las ve tan claras, tan sencillas, tan obvias, que parece extraño no se las haya visto antes”
- Jaime Balmes

