Opinión

El fallido intento de reestructurar de raíz todo lo que no funciona del Gobierno expuso los problemas estructurales de un sistema de poder que se exhibe exhausto.

La Argentina se asoma, una vez más, al abismo. Es imperdonable, porque lo hace en medio de un contexto internacional extremadamente favorable para su economía. Con los actuales precios de los productos que exporta, debería estar en un ciclo ascendente de prosperidad. Pero no hay soja que pueda resistir la feroz lucha contra el progreso que desde hace muchos años emprende el “progresista” kirchnerismo.

Un hombre de traje gris y bigote, sin demasiadas ilusiones, se entera de que dos ladrones de banco se escaparon por los techos del barrio con una fortuna; piensa que en su fuga –acechados por la policía– quizá escondieron el botín, y recuerda más tarde que esa misma madrugada había oído ruidos extraños en el tanque de agua de la terraza de su propio edificio.

El periodista Luis Novaresio, con mucha elegancia y respeto por la investidura presidencial, definió a Alberto Fernández como “extraviado”. Palabra que según la RAE significa persona que tiene costumbres desordenadas, poco acordes con su condición. O sea, perdido, desorientado, confundido.

“Una creciente resistencia a las arcaicas prácticas de la gestión pública  
en manos de elites sin convicciones morales ni preparación profesional”.
 
- Juan Archibaldo Lanús

Además de todos los padecimientos, manoseos, despojos, apoderamientos e injusticias que se viven, la negación de la realidad es el peor síntoma.

La disputa que se ha entablado a cara descubierta por el manejo de los planes sociales muestra, a la vez, varias cosas. Por de pronto, la dimensión pavorosa de la pobreza argentina. Enseguida, las cifras astronómicas que se manejan. En tercer termino, la rajadura notable y notoria de un Frente de Todos, del cual sólo quedan saldos y retazos. Y, por último, la voracidad de los protagonistas de la pelea a la hora de querer hacerse de esas partidas presupuestarias.

La reunión de gobernadores celebrada el pasado viernes en la ciudad de Resistencia, Chaco, elaboró un documento que enumera los previsibles reclamos de las provincias al poder nacional: coparticipación, abastecimiento energético, descentralización de las políticas sociales.

El presidente Alberto Fernández viajó a Alemania a demostrar una vez más el amateurismo voluntarioso e insulso que caracteriza a la política exterior argentina. Para muestra basta ver como se abordó el tema soberanía de Malvinas con el primer ministro británico, Boris Johnson, en un encuentro casual sin charlas preparatorias a través de las distintas cancillerías, obviamente con resultados negativos para la Argentina con una respuesta contundente de Johnson.

La penuria de gasoil que enerva a los camioneros en todo el territorio del país y complica el abastecimiento, el intercambio y la producción opera estos días como un indicador privilegiado de la crisis que avanza en la Argentina. Invocando esa carencia de combustible, la Mesa de Enlace agropecuaria convoca a un paro del sector para mediados de julio y trata así de recuperar el terreno que perdió ante los productores autoconvocados por su pasividad en la Marcha del Campo de fines de abril.

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