Opinión

Cristina Kirchner considera que los episodios sucedidos en la esquina de Uruguay y Juncal repiten punto por punto lo sucedido en 2001, es decir, cuando las protestas sociales precipitaron la renuncia de Fernando de la Rúa con su trágico desenlace de muertos. Es una opinión.

“Quieren estigmatizar 12 años de gobierno. Es más, la presidenta del partido sacó un tuit poco inteligente donde dice: ‘12 años de gobierno, 12 años de condena’. Lo escribió y lo firmó. La verdad no sé si era la hora de la tarde y ya estaba medio… a esa hora. No sé, qué sé yo, pero, pero… si lo pensás, por lo menos no lo escribas”.

Con la ayuda inestimable de algunos de sus enemigos, la señora de Kirchner ha conseguido en los últimos días lo que muchos coinciden en llamar una victoria. Ha revalidado su centralidad en el Frente de Todos y ha logrado que buena parte del peronismo -con más resignación que entusiasmo- firmara al pie de sus cuestionamientos a la Justicia en general y a los fiscales que pidieron para ella 12 años de prisión, en particular.

Estamos convencidos que Cristina Fernández pretende apuntalar su “trascendencia” personal, sin importarle un rábano los problemas que pueda causarle a la mayoría de la sociedad.

Estela Barnes de Carlotto dijo ayer que no van a permitir que condenen a Cristina Fernández de Kirchner. Lo dijo de modo suelto, espontáneo, como si fuera lo más natural del mundo.

Desde lo más altos funcionarios del Estado, con Alberto Fernández a la cabeza, lanzaron versiones falsas y amañadas sobre el juicio y la acusación de Cristina Kirchner en la causa Vialidad

El alegato del fiscal Luciani institucionalizó una versión de la vicepresidenta victimaria en una escala que obligó a un plan de acción: la líder del Frente de Todos entró en modo saturación

Probablemente la figura más polémica de la historia reciente de la Rusia moderna, Mikhail Gorbachov, falleció este martes, a los 91 años

La política por mano judicial conduce a la justicia por mano política. Y viceversa. Un desastre para el estado de derecho.

Cristina Kirchner mordía en silencio la frustración por el ajuste en marcha. El alegato de Luciani y las vallas de Larreta le dieron el combustible que había perdido.

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