Opinión

No es raro que algunas fotos nos recuerden el pasado menemista de tantos kirchneristas puros y duros de hoy; ¿quién dice que varios no estén listos para hacer el mismo viaje al revés, para subirse al bote salvavidas de Massa antes de que se hunda todo el barco?

En tan solo 24hs han sucedido tantos disparates que uno no sabe bien por dónde empezar. Los abogados dicen: “A confesión de parte, relevo de prueba”: Pablo Micheli, el líder de ATE, de la CTA, comunista de formación, acaba de reclamar un salario mínimo de U$S 500. Quinientos dólares, por si no quedó claro.

Acorralado por la crisis que su torpeza gubernamental creó, el kirchnerismo enfatiza su vocación autoritaria. En los últimos años, se dedicó a impugnar como “discursos de odio” a todas las manifestaciones críticas de la oposición y de sectores independientes.

El miedo es parte de un instinto irracional que “sabe” a hoja de cuchillo muy afilada, y suele ser combatido con artificios que no consiguen aplacar sus efectos psicológicos muchas veces devastadores.

Una vez más, gracias a las hordas fascistas del peronismo -representadas hoy como nada ni nadie por el kirchnerismo más recalcitrante- el clima del país se ha vuelto extremadamente denso.

El gobierno del Frente de Todos ha derivado por obra de la crisis en una poliarquía en la que todos mandan menos el presidente y en la que todos obedecen cada vez menos, excepto el presidente, marginado del poder sin protestar.

Las internas se disparan tanto en la oposición como en el oficialismo. Por qué y para qué.

Massa se encontró con un escenario más complejo de lo esperado. Cómo hacer el ajuste sin enojar a Cristina Kirchner.

Tanto en el FdT como en JxC reinan la improvisación y las pujas internas, frente a una situación muy crítica.

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