Opinión

“Un hombre sin ética es una bestia salvaje soltada a este mundo”
- Albert Camus
 

En América Latina la historia revolucionaria del siglo XX, cuyos epicentros estuvieron al principio en México y más tarde en Cuba, ha quedado atrás. Esta alteración no supone que se hayan apagado las rebeliones sociales y los cuestionamientos a la gobernabilidad de nuestras democracias.

Que el poder no lo otorga automáticamente la tenencia del bastón de Rivadavia, es una verdad que el primero que la padeció fue el propio Rivadavia. Juan Manuel de Rosas, en cambio, supo ejercer el poder real y efectivo sin necesidad de un "cuadernito", como calificaba con su afilada sonrisa a una posible Constitución.

Aunque disguste sobremanera a los biempensantes, cuando Cristina Kirchner distinguió el rango del mando no faltó a la verdad. Más allá de si era conveniente que cargase de esa manera en contra del presidente de la Nación -dejándolo, una vez más, en ridículo- lo cierto es que recibir en una ceremonia formal el bastón y la banda propios de los jefes de estado no implica -al menos, no necesariamente- que el agraciado con semejantes adornos detente el poder real.

Una ruptura en el oficialismo estimularía las pulsiones para escindir Juntos por el Cambio, en particular entre un grupo de radicales que podría mostrarse tentado a pactar con el peronismo más “moderado”

Divide et impera, una frase de dudoso origen que algunos atribuyen al dictador y emperador romano Julio César, puede ser una máxima que resume la estrategia con la que Cristina Kirchner recurrentemente apuesta a salir de cada encerrona política o judicial que la condiciona o preocupa.

Y como si tuviéramos pocos conflictos, le sumamos el choque de trenes institucional por el control del Consejo de la Magistratura, lo cual deslumbra con una creatividad estratégica fuera de serie. Es uno de los pocos consensos a los cuales se arribó por estos días dentro del Frente de Todos.

Tras la Semana Santa se ha iniciado para la Casa Rosada un período de definiciones impostergables. Desde el momento en que quedó constatado sin temor a equívocos que el sector que se referencia en la vicepresidenta se ha sublevado contra el rumbo que, mal que bien, el gobierno adoptó al consumar el acuerdo con el FMI, el abanico de respaldos que sostiene a Alberto Fernández le reclamó al Presidente actos de autoridad que pongan en caja la indisciplina.

“Rotas y sin vigencia casi todas las normas con que la sociedad presta una continencia al individuo no pueden éste construirse una dignidad SI NO LA EXTRAE DEL FONDO DE SÍ MISMO”
-José Ortega y Gasset

Sin el poder de otras épocas, Cristina Kirchner deja su marca e incómoda a la gestión de Alberto Fernández en asuntos espinosos como el vínculo con Rusia

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