Opinión

 

Las encuestas de las últimas semanas muestran casi unánimemente que la principal preocupación pública ha dejado de ser la pandemia. Ahora la inquietud prioritaria es la situación económica, antes que nada, la inflación.

 

Las elecciones legislativas tienen -si se las compara con las presidenciales- diferencias notables. El fenómeno no resulta, ni mucho menos, propio de nuestro país.

 

La pandemia lo complica todo. La pandemia sirve de excusa para todo. Así vive la situación actual el Gobierno de Alberto Fernández, cuya producción de justificaciones -válidas y de las otras- ha sido siempre su gran activo desde que llegó a la Casa Rosada. Capacidad que contrasta con la módica gestión de su Gobierno y que dado que se trata de mujeres y hombres fogueados en la experiencia de gobierno solo se explica por el carácter invertebrado de la coalición oficialista y la falta de conducción y visión estratégica. Para decirlo sintéticamente, el Frente de Todos ha sido una maquinaria electoral exitosa y un fracaso como coalición de gobierno, produciendo esto graves problemas en la gestión del gobierno.

 

La patria soy yo: a la luz del vacunatorio vip, habría que corregir el axioma kirchnerista

 

El Gobierno se lava las manos y razona: los muertos son del virus; los vivos, nuestros.

 

El instituto Patria es una empresa creada de exprofeso para producir una jerarcocracia en la Argentina, es decir, la solidificación de un régimen en el que una casta de jerarcas accede a todo el poder y a todos sus privilegios de la mano de haber vendido previamente el verso de la supremacía de la “voluntad popular”.

 

El oficialismo pretende invertir la carga de la responsabilidad y le apunta a la oposición

 

Para hacer las reformas urgentes que necesita el país deben unirse todos los que piensan distinto que el oficialismo kirchnerista

 

La presidente entre las sombras del actual gobierno kirchnerista –Cristina Fernández-, está convencida que sus teorías políticas son una “ciencia probada” sobre la evolución de las leyes de la naturaleza y la revolución de los explotados, constituyéndose en una guía para la solución de todos los problemas económicos, sociales, políticos e intelectuales de nuestro país…y del mundo entero.

 

Los desatinos del presidente exponen una necesidad, por momentos desesperada, de legitimar internacionalmente las actitudes internas anti-mercado que despliega su gobierno.

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