Opinión

 

Con el cambio de titular de un ministerio Habitat, Vivienda, Alberto Fernández ha iniciado quizás una segunda etapa de su gobierno.

 

 

No, no estamos hablando de algún nuevo tipo de cotización del dólar. Estamos refiriéndonos al nombre del disco de jazz más vendido de la historia, y el que posee el puesto 12 en la lista de los 500 mejores álbumes de todos los tiempos (según la revista Rolling Stone). Su título es sugerente: una especie de tristeza. Habría que preguntarle a Miles Davis en el panteón de los inmortales por qué le puso ese título.

 

 

De pronto, como sea, la brecha entre el tipo de cambio oficial y aquellos que definen a los mercados paralelos o informales -el contado con liqui, el MEP y el blue- se achicó de manera considerable en el curso de las últimas dos semanas.

 

 

Son muchas, obviamente, las palabras que podrían definir a este gobierno en particular y al kirchnerismo en general. Corrupto, autoritario, negacionista, abolicionista, hegemónico, vengativo… En fin, son muchos los términos que lo describen.

 

 

La ley que creó las primarias es inconstitucional por constituir una reglamentación irrazonable de los derechos de los partidos políticos y de los derechos políticos de los electores

 

 

En la vida real, esa que nos atraviesa a todos por igual, no se puede cambiar de estación televisiva cuando algo nos disgusta; por lo que nada vivido en el presente puede corregir los efectos de malas decisiones tomadas de antemano.

 

 

En la Argentina casi no se usa el verbo vacar, pero se ve que en Perú es corriente: Martín Vizcarra se convirtió el lunes en el cuarto presidente "vacado" por el Congreso, luego de una sesión de cinco horas, que culminó con una votación aprobada por 105 votos contra 19 (más 4 abstenciones). La moción de vacancia es el procedimiento para sacar del cargo al presidente: una destitución legal.

 

FMI, el regreso, pero más duro. Jubilados al fondo del freezer. Menú Aranguren para las tarifas. Más recorte del gasto. Y banderazo verde para matizar

 

 

De nada vale echarle la culpa a la pandemia, que ha agravado la crisis y la ha vuelto más visible.

 

 

La Argentina no es Venezuela, pero lo intenta. Hay semejanzas que dejan pensando. A ver si esta historia les sugiere algunas.


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