Opinión

La trayectoria de Maradona evoca a la historia del país que le fue contemporáneo. Creció en el límite entre Villa Fiorito y Villa Caraza; un territorio que por entonces se estaba poblando de inmigrantes del interior pobre, marcando una divisoria de aguas entre la Argentina agroexportadora e industrial desde sus orígenes a fines del siglo XIX y aquella tan difícil de definir desde entonces y hasta nuestros días salvo por un adjetivo desgarrador sustituto de sustantivos concluyentes: "decadente".

El diagnóstico es más importante que el pronóstico. Si acaso la sentencia anterior pecase por excesiva y reduccionista, digamos lo mismo de otra manera: sin un conocimiento serio y cierto acerca de la realidad que nos circunda y condiciona, nunca será posible acertar respecto del futuro que nos espera.

La pandemia y la cuarentena lo taparon todo. Por un tiempo. Típicamente, las crisis generan miedo, y el miedo nos colocamos a disposición de ese artefacto diseñado para poner fin al miedo, generándolo: el Estado.

Olavarría, mediados de 1977. Mi abuelo, de visita de Buenos Aires, agarra la radio a pilas y se sienta a escuchar en el living. ¿Juega Independiente?, le pregunto. No, me responde, juega Argentinos, pero hay un pibe nuevo que es extraordinario.
Murió Diego Maradona. Glorias y penurias en la vida de un astro del fútbol - Por Santiago Kovadloff
Santiago Kovadloff
Diego Maradona con la camiseta celeste y blanca, que se convirtió en su segunda piel; su muerte deja en shock al país

Si por algo pasará a la historia el cuarto kirchnerato es por haber sido el gobierno de la impunidad, del ajuste y de la propaganda

El papelón del embajador argentino ante la OEA, Carlos Raimundi, desnudó la pasada semana el pensamiento medieval del Gobierno sobre la libertad, y sobre la libertad de expresión en particular.

Abigail Jiménez es un nombre del estado de excepción. Se sabe: es la niña enferma de cáncer que tuvo que ser cargada en brazos por su padre para traspasar un puesto caminero que estaba a las órdenes del gobernador santiagueño Gerardo Zamora.

“El Estado es siempre, cualquiera sea su forma -primitiva, antigua, medieval o moderna-, la invitación que un grupo de hombres hace a otros grupos humanos para ejecutar juntos una empresa. Esta empresa, CUALESQUIERA SEAN SUS TRÁMITES INTERMEDIARIOS, CONSISTE A LA POSTRE EN ORGANIZAR UN CIERTO TIPO DE VIDA EN COMÚN” - José Ortega y Gasset

¿Quién puede dudar a esta altura del partido que el kirchnerismo está usando la estructura del Estado (sostenida por todos los argentinos con sus impuestos) para lograr lo que no son otra cosa que los objetivos personales de su jefa? Si, si: toda la Argentina pagando el plan de impunidad de una persona, de una familia y de una banda de secuaces que los acompañaron y se beneficiaron con el latrocinio al Tesoro Público más grande de la historia del país.
Más...

Es cierto: no hay nostalgia peor que añorar lo que nunca jamás sucedió.
La cuarentena y las "Venezuelas del Estero" que supimos conseguir - Por Daniel Santa Cruz
Daniel Santa Cruz
"Solo le pedía que nos deje pasar porque ya hacía bastante calor, y encima estaba lleno de moscas, teníamos miedo de que se le infecte la herida en su pierna. Pero el policía no entendía, nos decía que esperaba la orden de Santiago", explicaba días atrás Matilde, la mamá de Abigail Jiménez, una nena de 12 años que padece cáncer en una rodilla desde los siete años y que tuvo que ser ingresada a su provincia, Santiago del Estero, en brazos de su papá, ante la negativa de la policía de otorgarle el paso cuando regresaba de su tratamiento oncológico en la provincia de Tucumán.

Perseguido por el estigma del propio fracaso. Pero con la certeza de saber que enfrente, desde la oposición, no existe nada que incomode.

Es archisabido que el método elegido por el socialismo después del fracaso estrepitoso del criminal, torpe y ruinoso experimento social estalinista, es el preconizado por Antonio Gramsci, un marxista italiano más papista que el Papa, que propugnó como mecanismo de penetración ideológica la utilización de la educación, y la acción intelectual, filosófica, sociológica y periodística para doblegar y someter a las generaciones futuras al pensamiento y sumisión colectivista, tarea en que la violencia sanguinaria de Stalin había fracasado.

