Opinión

Desde diciembre de 2019, una política exterior tercermundista ha llevado a la Argentina a alejarse de sus vecinos de la región, suspendiendo o ralentizando la integración con sus socios del Mercosur

La Halcona, El Ángel Exterminador, Geniol, La Chica de Flores y el Personaje de Wilde

¿Qué demonios de peronismo fue el menemismo? ¿Una anomalía, un error?

La casta política es peor aún que la clase política. En primer lugar, busca la impunidad y luego exige sus privilegios por pertenecer. Lawfare y vacunagate son sus cartas de presentación.

El escándalo reveló que el problema del Gobierno no es la comunicación, sino el modelo de liderazgo.

Era un hombre enlutado, parco y diminuto, nada gregario, y concentrado día y noche en su magnífico arte, que consistía en escribir desmesuras sentimentales y truculentas intrigas de folletín para distintas radionovelas populares. Un artista genial, aunque de brocha gorda, que mantenía en vilo a su multitudinaria audiencia con sus ficciones desaforadas. Se llamaba Pedro Camacho y el joven Vargas Llosa lo apodaba "el escribidor".

"Un hombre que carece de normas morales y hoy hace lo que ayer
criticaba, no puede nunca representar lealmente a sus conciudadanos".
- José de San Martín

El presidente habló de más y recurrió a las peores adjetivaciones. Osciló entre el ridículo y la infamia. La imputación más benigna es la del ridículo, pero hay mucho de infame cuando en pandemia se discurre a favor de la viveza criolla. Ginés se fue y se fue no por una intriga de la oposición sino por una intriga interna, intriga que como efecto no querido ponía en evidencia uno de los episodios más desvergonzados e infames de la política criolla.

Un observador pesimista que viajara en el Titanic habría deducido con un simple vistazo que la cantidad de botes disponibles no iban a alcanzar en el caso que el “inhundible” trasatlántico sufriera un percance fatal como el que finalmente tuvo. También habría podido preguntarse cuál sería el criterio de evacuación de suceder lo peor.
Una anomalía persistente, más allá del escándalo de las vacunas vip - Por Sergio Berensztein
Sergio Berensztein
El país parece resignado a profundizar la decadencia, y no se percibe alarma ante semejante debacle
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Para dimensionar mejor el repicado escándalo de las vacunas ventilado a partir de las declaraciones de Horacio Verbitsky, que determinó el pedido de renuncia al ministro Ginés González García y una situación de turbulencia en el Gobierno, conviene evocar un hecho parecido ocurrido dos décadas atrás.

Es cierto que si de algo adolece la sociedad argentina es de educación cívica, pero también es cierto que no se le puede exigir a la gente que, por ejemplo, conozca en profundidad el Código Penal. Para eso estamos los abogados y específicamente para eso están los profesores de derecho penal, uno de los cuales es nada menos que Alberto Ángel Fernández, trigésimo quinto presidente constitucional de la Argentina, y el vigésimo cuarto que posee título de abogado, suponiendo que también lo tenga su Vicepresidenta.

El “acomodo” fue y es una forma de la vida cotidiana en el país, casi institucionalizada

Dos razones se entrecruzan en el escándalo que suscitara el sistema semi- clandestino de vacunación que había montado el ex–ministro de Salud, Ginés González García. Una explica porque pudo ponerse en marcha y la otra porque tuvo tamaña repercusión. Sería difícil imaginar que algo así sucediese en Suecia o en Norteamérica. Pero en estas playas, lo novedoso habría sido que no ocurriese. La impunidad que existe en nuestro país se halla tan arraigada que una oficina para los amigotes del poder es la cosa más normal del mundo. Si a ello se le suma la experiencia en la materia que acredita el kirchnerismo, el cuadro queda completo.

