Opinión

 

 

Naturalismo, cachivaches y la geopolítica de rebaño.

 

 

 

 

Grabois da autoestima a los pobres, pero no con movilidad social sino diciendo que de ellos será el reino de los cielos (y la revolución) solo por ser como son.

 

 

 

No deja de ser patético, con un cierto toque de siniestro, que un psicópata como Vladimir Putin ponga en evidencia a un mitómano como Alberto Fernández.

 

 

La pregunta es hasta dónde está dispuesta a llegar Cristina para imponer su visión conspirativa como versión oficial de la realidad. ¿Atravesará las líneas rojas de la institucionalidad?

 

 

 

Que la agenda de Alberto Fernández se circunscriba al presente es interpretado, en mayor medida por aquellos que no digieren el regreso del kirchnerismo al poder, como una reducción de la figura presidencial y una confirmación de la superioridad absoluta del poder de Cristina Kirchner

 

 

 

Un excompañero del colegio jesuita, tan devoto como Fidel Castro, lo visitó en su hora de gloria: el triunfante revolucionario se alojaba ya en un fastuoso hotel de La Habana, luego expropiado a la cadena Hilton. Su amigo no pudo dejar de observar que Fidel tenía dos libros en su mesita de luz; uno flamante y sin tocar de Carlos Marx, y un ejemplar sobado de tantos estudios y lecturas: los discursos de Juan Perón.

 

 

Sabina Frederic es Licenciada en Ciencias Antropológicas, UBA y Doctorada en Antropología Social en la Universidad de Utrech, Alemania. Profesora en la Universidad de Quilmes, independiente en el CONICET. Trabajó en Defensa (2009/2011) y en Seguridad (2012/2014).

 

 

 

 

“Una pequeña grieta en los cimientos puede derrumbar la Muralla China”.
- Fabiano Massini

 

 

 

¿Cuándo se jodió la Argentina? ¿Por qué perdió el rumbo? ¿Cuándo y por qué comenzó a caer por la pendiente de la decadencia? La pregunta, lo sé, no es nueva ni original. Es más bien vieja y rancia. También está mal planteada. ¿De qué decadencia estamos hablando? ¿Económica, civil, institucional? ¿Moral? Quizás sea inútil: no hay una respuesta única, ni habrá consenso. Sin embargo, no hay forma de evitarla, la realidad la impone: el declive de la Argentina es un caso único en la historia contemporánea.

 

 

Llega diciembre y en la Argentina automáticamente pensamos en potenciales desbordes sociales. Razones nunca faltan y el recuerdo de experiencias traumáticas como las de 1989 y 2001 constituye un antecedente clave que sesga nuestra memoria colectiva.

 

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