Opinión

 

 

El menú de improperios, descalificaciones y burlas que los kirchneristas descargan a diario sobre la figura de Mauricio Macri -desde el supuesto apego a la vagancia hasta una presunta incapacidad para hacer política- en realidad son piezas accesorias del cargo mayor, que es neutrónico. Repiten que Macri destruyó el país.

 

 

El “activismo” kirchnerista ha evidenciado con creces su perfecta futilidad conceptual, mientras utiliza a la “masa” para consolidar una aventura hegemónica que nos está hundiendo – cuanto menos-, en la irrelevancia.

 

 

Luego del bochornoso incidente de Lago Puelo, donde el Presidente fue víctima de una violenta protesta que culminó con los vidrios rotos del vehículo que lo transportaba junto a su comitiva, aparecieron rápidamente a través de las redes sociales las muestras de solidaridad de parte de las principales figuras de la oposición encabezados por el expresidente Mauricio Macri. Gestos que tuvieron algunas consecuencias en el espacio opositor.

 

La situación en el sur argentino es alarmante. Si no se hace algo a tiempo los malones de intrusos tomarán un impulso nunca antes visto desde que Roca concluyó la Campaña de Desierto.

 

 

Las primarias se deberían llevar a cabo el domingo 8 de agosto, pero el contexto imprevisible generado por el coronavirus tiene el potencial de afectar el calendario y las reglas electorales.

 

El peronismo tenía en sus orígenes una lógica redistribucionista, hoy la única lógica que tiene es la subsidiadora.

 

Una vez más, la diplomacia gubernamental ha optado por privilegiar sus preferencias ideológicas y por anteponer sus gustos personales por encima de los intereses permanentes del Estado Argentino

 


Están los ciegos y están los cínicos, distingue el filósofo Santiago Kovadloff: “Los cínicos saben qué hacer para sostenerse en la cresta de la ola, y los ciegos, para soñar que no sucede lo que pasa, idealizando un pasado que dejó de existir hace mucho”. Alude así a las dos formas clásicas de ser kirchnerista; se podría arriesgar que existe al menos una tercera categoría, donde se combinan esquizofrénicamente esos dos temperamentos antagónicos.

 

Perdón, voy a ser referencial. Con el aniversario de los 100 años del nacimiento de Astor Piazzolla quiero contar algo que viví y que merece ser contado. Yo trabajaba entonces en la producción de los programas de Bernardo Neustadt, con otras personas.

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