Opinión

 

Un fugitivo venezolano llega a una isla asolada por una extraña peste, y al tiempo descubre a un grupo de personas que repiten cíclicamente las mismas escenas. Testigo oculto, el náufrago apunta en su diario el asombro que le provoca esa situación y la belleza de una dama, Faustine, que contempla lánguidamente los crepúsculos.


 

"El supremo arte de la guerra es someter al enemigo sin luchar".
- Sun Tzu


 

 

Junto a las pérdidas que provocó el virus, estuvo siempre el impulso por sobreponerse y atravesar las dificultades

 

 

En un pasaje de las Bases…, Alberdi escribió que “una vez elegido, sea quien fuere el desgraciado a quien el voto coloque en la silla difícil de la presidencia, se le debe respetar con la obstinación ciega de la honradez, no como a hombre, sino como a la persona pública del Presidente de la Nación”.

 

 

A punto de finalizar un año plagado de dificultades, el gobierno topó con una de esas opciones frente a las cuales resulta imposible jugar a las escondidas. Debía escoger, sin más dilaciones, qué camino seguir de ahora en adelante. Desde marzo y hasta comienzos del mes en curso había tratado de hacer, de la necesidad, virtud, con suerte adversa.

 

 

Si para algo se han creado los gobiernos, es para reducir la incertidumbre. En primer lugar, la llamada “incertidumbre hobesiana”, en donde la que está en juego es la vida misma dada la violencia de todos contra todos, cuando el “hombre se transforma en lobo del hombre”. Hoy, los gobiernos en el mundo intentan proporcionar certidumbres “contextuales”, bajo un contexto en donde todas nuestras certezas -incluso las científicas- se mostraron lábiles, pequeñas y frágiles frente al despliegue de la epidemia del COVID-19.

 

 

Literalmente significa “reunión de demonios” en su primera acepción. En la segunda se refiere a “lugar en el que hay gran confusión, ruido y griterío”. No importa si él o la lector/a es creyente. Seguro se sentirá comprendid@ por cualquiera de las dos acepciones, o por ambas. Pandemia y pandemónium significan cosas totalmente distintas y sin embargo hoy se nos parecen tanto. Diría Les Luthiers en “El rey enamorado”: “caramba, qué coincidencia!”.

 

 

 

Los ojos de la política y los medios norteamericanos se posan sobre Georgia. Más precisamente, en la elección especial de las dos bancas estatales para el Senado nacional que tendrá lugar el 5 de enero de 2021.

 

 

El gobierno nacional ha lanzado una campaña publicitaria, que se difunde con agobiadora frecuencia en todos los medios, en la que se presenta como el adalid de la reconstrucción argentina. Si un turista desavisado llega a nuestro país y escucha esa narración que realiza con su voz fatigada el presidente Alberto Fernández, puede pensar que en la Argentina se está produciendo uno de esos milagros de renacimiento desde las cenizas que la historia a veces registra, como los de Alemania, Japón e Italia luego de la Segunda Guerra Mundial.

 

 

 

Urge una vacuna para la nueva cepa de Cristina, capaz de demoler cualquier economía, cualquier sociedad, cualquier país

 

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