Opinión

 

 

Carlos Menem le imprimió su sello especial a la forma de hacer política en la Argentina. Durante su presidencia, el riojano confirmó, a la vez que amplió, el pragmatismo del peronismo.

 

El sello de Carlos Menem, que murió este domingo, le imprimió al peronismo hace ya treinta años no despierta hoy los medidos entusiasmos o los exaltados aborrecimientos de su tiempo. Es el momento de tratar de entenderlo.

 

Dadas las condiciones en que llegó al poder, la forma en que lo ejerció y la manera en que se fue del gobierno, fue el mejor Presidente argentino de la segunda mitad del siglo XX

 

Para justificar el oscuro abismo que se abría entre relato y realidad, cautivos de una ficción que ellos habían creado alrededor de la verdadera naturaleza del peronismo, los principales referentes de la “juventud maravillosa” hacían abuso del concepto táctica y estrategia.

 

 

“Al fin y al cabo, en una democracia el valor de 
 la palabra adquiere una relevancia singular”
-
Alberto Fernández

 

“Mirada etnocentrista”. El ministro de Gobierno de Formosa desestimó así las acusaciones de violación de los derechos humanos. Traducido: la gente de la Capital, blanca y próspera no puede entender la “cultura” de nuestro “pueblo”.

 

 

El nuevo gobierno insinúa una combinación de continuidades y cambios en su estrategia diplomática frente a la región. Sin embargo, sus intereses estratégicos se reorientan de manera irreversible hacia el Asia-Pacífico

 

 

“No importa que el gato sea blanco o negro. Lo que importa es que atrape ratones” decía el General, que si de algo estuvo siempre preocupado fue de generar “estaticidad” (demasiada, a mi gusto). Nos llegan noticias del muy neoliberal vecino trasandino con su muy neoliberal presidente y su módico estado neoliberal. En un solo día, han vacunado todo lo que en un viaje charter a Rusia Aerolíneas Argentina trae para vacunar en la Argentina.

 

El Gobierno que preside Alberto Fernández dedicó buena parte de esta semana a sentar las bases de un diálogo intersectorial que permita "coordinar expectativas" de los distintos sectores, contener la inflación y las presiones sobre el dólar y dar las primeras puntadas de un acuerdo que se remataría con la hasta ahora postergada instalación de un Consejo Económico Social.

 

Cuando más de un posible cliente nos pregunta cómo arrancar un proyecto político o una candidatura en particular, muchas veces nuestra respuesta es: dígale a la política y la sociedad a dónde quiere ir. Esto es: haga un manifiesto, “plante una pica en Flandes”, haga algo que llame la atención sobre su intención de arrancar con algo. Es como levantar la mano en clase y pedir la palabra.

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