Opinión

 

En su libro “Cómo mueren las democracias”, Steven Levitsky y Daniel Ziblatt abordan la progresiva corrosión interna de los sistemas políticos abiertos hasta desembocar en nuevos regímenes autocráticos.


 

 

Joe Biden ya enfrentaba un panorama extremadamente complejo antes de que una turba de fanáticos de Trump tomara por asalto el Capitolio el 6 de enero pasado: un hecho sin precedente que condensa la decadencia del sistema político norteamericano.

 

 

Una mirada rápida a los diarios permite comprender sin esfuerzo que la grieta que afecta la política argentina y obstruye la construcción de soluciones comunes a los problemas que afligen al país es, en rigor, apenas la versión local de una pandemia que golpea a muchas sociedades del planeta.

 

 

La orientación de la política exterior del nuevo presidente de Estados Unidos ha generado gran expectativa. Su asunción coincide con el décimo aniversario de uno de los fracasos más notorios de la historia reciente


 

 

Desde 1983 hasta ahora no hubo una renovación parlamentaria que pudiera tener las consecuencias de magnitud para el funcionamiento de la república. Que no nos vengan con que la pandemia que afecta al mundo pueda plantear la teoría de la posible suspensión de las internas abiertas y el acto final posterior correspondiente.

 

Los mitos no son la realidad que no son. Pero si esa realidad que crean, a partir de que se los cree. Toda nación es una construcción mítica, aunque en la Argentina también sufrimos una destrucción de la nación que no tiene nada de mítica. Y, para redundar en las redundancias, en un país llenos de mitos, existen algunos muy perniciosos ya que, al desvirtuar la realidad, escamotean diagnósticos más acertados y propuestas eficientes para resolver nuestros problemas

 

 

 

Otra de las barbaridades que se están gestando en el gobierno y que confirman la idea de que los funcionarios elegidos el 27 de octubre de 2019 están gestionando intereses privados utilizando los sillones públicos y que no se están ocupando de gobernar el país sino usando y manipulando sus instituciones para resolver problemas particulares de sus integrantes, ha sido la idea de constituir un tribunal especial -presuntamente llamado “Tribunal Federal de Sentencias Arbitrarias”- con el evidente objetivo de liberar a la Sra. Fernández de los múltiples problemas que ella enfrenta en la justicia criminal.


Previa: El fracaso aburre, cansa, rompe…
El fracaso aburre, cansa. Rompe.
Como rompe el lamento borincano de la declinación.
La carencia de alternativas (también las rompe).
La “familia unida”, como concepto, está diezmado.
El 62% de las familias de capa media y media alta tienen hijos y nietos que residen ¿definitivamente? en el exterior.
Exilio que excede el margen aceptable de la economía en crisis.
“El país no da”. “No se puede progresar”.
“Está hecho m…”.
Las conclusiones ni siquiera aterran. Generan desdén, a lo sumo indiferencia. Las conjeturas ante la incertidumbre inducen a sostener la teoría del fracaso colectivo. El motivo del hartazgo.
País captado por la patología.
- Carolina Mantegari


Las iniciativas contra quienes intentan someternos al sueño asesino de la “tierra prometida”, son menos espectaculares que sus promesas ficticias de construir un paraíso: de lo que se trata en realidad, es de cuidar a la sociedad para que no se hunda y logre mantenernos en equilibrio, a todos por igual, frente a los cambios producidos por un mundo cada vez más impredecible. 

 

 

Estamos asistiendo al asalto al poder por el kirchnerismo nuclear -Cristina y La Cámpora- que hasta ahora viene arrastrando al resto del peronismo.

 

Top