Opinión

La estrategia que eligió el gobierno para enfrentar esta suerte de peste globalizada -para ponerle un nombre- no tiene marcha atrás. El aislamiento estricto llegó para quedarse cuando menos hasta fines de mayo o principios de junio, en el mejor de los casos.
Coronavirus: convocar a expertos en economía y tecnología para afrontar la crisis - Por Martín Lousteau
Martín Lousteau
Estamos atravesando una crisis inédita con consecuencias sociales y económicas que, aún en etapas preliminares de la pandemia, podemos avizorar como globalmente devastadoras.

La crisis global derivada de la expansión de la pandemia del COVID-19 ha puesto a China en el centro de la atención mundial. Una serie de acusaciones contra Beijing sostienen que el régimen comunista chino ocultó -o demoró en comunicar- los hechos que condujeron a una pandemia a escala mundial.

"El coronavirus tiende a potenciar la imagen del que gobierna y a debilitar la del opositor. Si uno gobierna bien, la gente, a veces por desesperación, por necesidad, se aferra a ese que hace las cosas como ellos esperan. El opositor se queda solo, hablando y explicando. La gente no lo valora porque siente que mientras unos hacen los otros hablan".

Democracia en deuda con la sociedad que la modela.

Si aún había espacio para desentrañar más profundamente la pasta de la que están hechos algunos de los dirigentes que nos gobiernan, el coronavirus nos ha dado la oportunidad para hacerlo.

En apenas un mes el mundo cambió. Las de formas de vivir, de relacionarnos y de producir no serán las mismas. Ya no servirán las fórmulas aplicadas hasta ahora. Necesitamos readaptarnos ante una pandemia que en dos meses está causando en el planeta más muertes diarias que las que provocaron las guerras mundiales del siglo pasado y sus consecuencias económicas serán parecidas o aún peores.
El reordenamiento mundial después del COVID-19 - Por Carlos Berro Madero
Escrito por Carlos Berro Madero
Aislados y mareados por el torrente de informaciones – falsas en una gran mayoría-, que circulan por los medios audiovisuales, hemos estado reflexionando sobre una pregunta que nos hizo un lector amigo de los Estados Unidos en estos días respecto de las incógnitas que nos acechan.

Es demasiado grande la dimensión de la actual pandemia como para que cuando la misma finalice, todo vuelva a estar como estaba. Es previsible que el mundo cambie en muchas cosas, aunque no sepamos en cuales y si ellas serán para bien o para mal. Intentemos imaginar algunas, no a modo de profecía sino como proyección del presente.

La pérfida historia de los dos príncipes hermanos merecería una película en blanco y negro. O una adenda en Momentos estelares de la humanidad, aunque Stefan Zweig la habría dotado de lúcidos apuntes biográficos y de implacables observaciones psicológicas.
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Nuestros líderes políticos han tenido el coraje de decretar rápidamente el aislamiento general y gozan del respaldo de la gente. Necesitarán ahora el mismo coraje para evitar la destrucción del entramado productivo nacional.

“La política es el camino para que los hombres sin principios puedan dirigir a los hombres sin memoria”. - François-Marie Arouet (Voltaire)

Los científicos son tan proclives como cualquiera a dejarse cautivar por ideologías despiadadas. Esta comunidad incluye a activistas políticos que tienden a favorecer esquemas autoritarios.

La pandemia muestra lo mejor y lo peor de los argentinos. Desde la solidaridad y el altruismo extremos, hasta la mezquindad de lucrar con la necesidad ajena.

