Opinión

 

 

Estamos asistiendo al asalto al poder por el kirchnerismo nuclear -Cristina y La Cámpora- que hasta ahora viene arrastrando al resto del peronismo.

 

 

 

En cinco días, se juntaron 5.000 firmas para una solicitada que pidió la libertad de Amado Boudou.

 

 

 

Nada es más arrogante que el nacionalismo, nada más presumido que la autarquía. Ojalá que el triste final de Trump anuncie también el final de estos tiempos oscuros.

 

Una vez más, este año la madre de todas las batallas será la provincia de Buenos Aires, ese territorio inviable en cuyo africanizado conurbano se deciden electoralmente los destinos de la Patria.

 

 

No ha de ser sencillo presidir un país desde una coalición gobernante liderada por quien ejerce la vicepresidencia de la Nación y a menudo sacudida por iniciativas que el jefe del Estado no duda en calificar como "ideas locas" aunque insiste en probarlas hasta advertir por sí mismo su inconveniencia. El de Alberto Fernández se ha convertido en un liderazgo de la simulación, que rara vez puede predicar con su propio ejemplo. Su conducción parece condenada a administrar las penurias antes que, a buscar soluciones duraderas, y es castigada por los frecuentes embates de Cristina Kirchner.

 

 

 

“Los grandes criminales no están en prisiones sino en la cúspide de la sociedad”.  
- Alexis Carrel

 

 

 

 

Boudoulandia es un país donde la identidad nacional deja de ser expresada por San Martín, Belgrano, Sarmiento y Perón para serlo por Boudou, D’Elía, Aníbal y Parrilli.

 

 

 

La pandemia no hizo más que profundizar una tendencia perversa del sindicalismo docente, cuyos rasgos más distintivos fueron los paros salvajes y la indiferencia más absoluta al daño que se le hacía al sistema educativo.

 

 

 

El 9 de diciembre pasado, la señora de Kirchner publicó una nueva epístola, cuyo propósito principal fue vituperar a los jueces de la Corte Suprema. La repercusión que tuvo tal vez fuera exagerada, ya que no es la primera vez que la vicepresidente de la Nación se expide contra la independencia del Poder Judicial, que de eso se trata este texto, aunque no termine de decirlo de forma explícita.

 

 

En cualquier otro momento de la historia estos primeros días del año hubiesen sido un tiempo apacible, sereno, casi como un objeto suspendido en el aire, que lentamente iba acelerando su movimiento en la segunda quincena de enero, tomaba ritmo normal hacia febrero, y decididamente se aceleraba de marzo en adelante. Los primeros quince días de enero eran como el interior de una nave espacial, donde no se registra la gravedad. Era normal, luego de la intensidad de las fiestas de fin año, los seres humanos entrábamos en una etapa de recuperación de energía y el necesario sosiego.

 

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