Opinión
La política suele creer que toda expresión social relevante termina manifestándose en las instituciones, en los partidos o en las elecciones. Sin embargo, de tanto en tanto aparecen fenómenos que parecen desmentir esa convicción. En los últimos meses la Argentina ha conocido dos de ellos. Ninguno nació en el ámbito político, pero ambos movilizaron a cientos de miles de personas y dejaron una impresión semejante: debajo de la superficie institucional existen corrientes profundas cuya intensidad apenas alcanzamos a percibir.
Existen sin dudas bolsones de racismo e intolerancia en nuestro país, pero si algo funcionó de forma magnífica fue la convivencia e integración de inmigrantes provenientes de las culturas más diversas y que muy pronto se sintieron sincera y pasionalmente argentinos
Hay pocas operaciones de marketing político más exitosas que la llevada adelante por las distintas variantes del socialismo y del colectivismo durante el último siglo. Lograron convencer a millones de personas —incluidas muchas que jamás aceptarían vivir bajo un régimen de control estatal absoluto— de que la austeridad constituye una virtud superior y de que el consumo, el lujo, el confort y hasta el disfrute cotidiano son expresiones de una frivolidad moralmente cuestionable.
De Perón a Adam Smith: el capitalismo social, la cuarta etapa de la democracia argentina - Por Andrés Vallone
Andrés Vallone
Tras más de cuatro décadas de democracia, la Argentina enfrenta un nuevo desafío: dejar atrás las discusiones ideológicas del pasado para construir un modelo de desarrollo sostenible.

Digámoslo sin anestesia, aunque contradiga un sinfín de lugares comunes y disienta respecto de muchas de las afirmaciones que se han echado a correr respecto de la performance de nuestra selección en el Mundial de fútbol que acaba de terminar: ni este es el mejor equipo argentino de la historia —no resiste el análisis compararlo con el de Cesar Luis Menotti, de l978, el de Carlos Bilardo, de l986, o el de Qatar— ni el punto de inflexión del partido disputado el domingo en Nueva Jersey resultó ser la expulsión de Enzo Fernández, ni el combinado nacional salió a la cancha con un plan cuyo propósito fuera ganar el partido.
Vaca Muerta: una oportunidad histórica para generar empleo y desarrollo en la Argentina - Por Horacio Daniel Marín
Horacio Daniel Marín
El crecimiento de Vaca Muerta no solo está transformando la matriz energética del país, también está impulsando la generación de empleo y es una de las mayores oportunidades de desarrollo económico de las últimas décadas.
El fútbol sigue siendo uno de los pocos motivos de unión nacional en un país lastrado por la fragmentación y la polarización
Lo que el fútbol unió, la política no pudo dividir - Por Carlos Salvador La Rosa
Escrito por Carlos Salvador La Rosa
La alegría que produjo el Mundial fue multitudinaria y universal. También -y mucho- fue argentina. Solo nos faltó el tiro del final, pero hicimos todos los demás, siempre desde la mejor de las épicas, atacando o resistiendo, lo mismo da. Y frente a todas esas grandes maravillas que nos tocó en suerte vivir, las miserias de los usos políticos quedaron. al menos por esta vez, profundamente opacados.
El campo, la minería y la apertura comercial pueden contribuir a nuestra reinserción global; pero la última palabra para articular un crecimiento que contemple a todos los sectores la tiene la política, nuestro eslabón históricamente endeble
La estructura emocional con base en una mayor sustentación política sigue huérfana; esa demanda social solo encuentra respuesta en una oferta alejada del tablero político: la Selección de Messi y Scaloni y el sentimiento por Malvinas.
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Muchos argentinos sumamente fanatizados han reanudado su ritual de angustia y tristeza, luego que el equipo español de fútbol nos diera una lección de juego asociado, jugando el balón hacia donde cada compañero de quien lleva la pelota “debe” estar.
El Obelisco fue símbolo de los festejo de los argentinos durante el Mundial.
Cuando el gol estremecedor de Enzo Fernández nos dio la victoria sobre Egipto, me asaltaron – vaya a saber venidos de dónde – tres conceptos de la literatura clásica griega que, a mi ver, calzaban cómodamente en la caracterización de este Mundial; un Mundial que todavía guardaba grandes incógnitas sobre su desenlace. Esos tres conceptos eran lo épico, lo lírico y lo dramático.
El enojo de Milei con el gesto rebelde de La Scaloneta, encierra algo más grave que el cipayismo mental que exhibe.

