Opinión

 

Para el kirchnerismo los opositores son malos por el simple hecho de pensar distinto. Y los necesita para crear su mística.

 

 

Para la sensibilidad populista el espacio simbólico real de la democracia es la plaza como encarnación del pueblo, una plaza que pretendería presentarse como alternativa a las urnas, pero también que se transforma en territorio de disputa entre las diversas facciones. Preguntaría a los organizadores qué es lo que hay que festejar en esta Argentina con una cifra pavorosa de pobres, más de 117.000 muertos producto de una pandemia mal administrada y en la que dirigentes oficialistas no se privaron de disfrutar de los más refinados privilegios.

 

 

El acuerdo con el Fondo Monetario Internacional se ha convertido en un verdadero problema para los integrantes del gobierno nacional. De tanto repetir, sin solución de continuidad, que ese organismo de crédito es una suerte de resumen y compendio de la maldad -integrado por quienes desean el estancamiento de la Argentina- ahora se hallan en el peor lugar imaginable.

 

 

La Argentina se ha vuelto un país tan paradojal, que hasta el absurdo festejo al que convocó el Presidente, luego de haber perdido por paliza en las elecciones legislativas, aparece ahora como la convocatoria de un visionario.

 

 

Afligidos por la agresividad de las elecciones internas en la provincia de Entre Ríos entre los dirigentes radicales Raúl Uranga y Silvano Santander, un grupo de correligionarios viajó hasta la localidad cordobesa de Villa María para transmitirle su preocupación a don Amadeo Sabattini y solicitarle los consejos del caso, porque confiaban encontrar una respuesta esclarecedora en el célebre Tano considerado en esos años el heredero más genuino de Hipólito Yrigoyen.

 

 

En sus primeros dos años, todas fueron excusas. La herencia económica recibida de Mauricio Macri, la deuda con el FMI, el elevado nivel de endeudamiento, la pandemia, los empresarios inescrupulosos, entre otros, han sido enemigos del gobierno

 

 

La semana pasada dimos por muy probable un acuerdo de Argentina con el FMI, dadas las voluntades y necesidades estratégicas de las partes. A las pocas horas de escribir mi nota, se anunció el envío de una misión técnica a Washington. En uno de los 6 factores dijimos que “Biden no quiere un problema más [en la región]”.

 

 

El proceso de formación y clasificación de imágenes en la mente de un individuo está ligado siempre a su educación, porque es ésta la que le permite revisar y/o afirmar sus conclusiones personales frente a la realidad, impidiéndole chocar contra los límites que ésta impone.

 

 

Todo el mundo conoce la tendencia a la camorreada que tiene el peronismo.

 

 

La última carta de Cristina se diferencia del festejo oficialista tras perder las elecciones. El poder y la “lapicera”.

 

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