Opinión

Aunque disguste sobremanera a los biempensantes, cuando Cristina Kirchner distinguió el rango del mando no faltó a la verdad. Más allá de si era conveniente que cargase de esa manera en contra del presidente de la Nación -dejándolo, una vez más, en ridículo- lo cierto es que recibir en una ceremonia formal el bastón y la banda propios de los jefes de estado no implica -al menos, no necesariamente- que el agraciado con semejantes adornos detente el poder real.

Una ruptura en el oficialismo estimularía las pulsiones para escindir Juntos por el Cambio, en particular entre un grupo de radicales que podría mostrarse tentado a pactar con el peronismo más “moderado”

Divide et impera, una frase de dudoso origen que algunos atribuyen al dictador y emperador romano Julio César, puede ser una máxima que resume la estrategia con la que Cristina Kirchner recurrentemente apuesta a salir de cada encerrona política o judicial que la condiciona o preocupa.

Y como si tuviéramos pocos conflictos, le sumamos el choque de trenes institucional por el control del Consejo de la Magistratura, lo cual deslumbra con una creatividad estratégica fuera de serie. Es uno de los pocos consensos a los cuales se arribó por estos días dentro del Frente de Todos.

Tras la Semana Santa se ha iniciado para la Casa Rosada un período de definiciones impostergables. Desde el momento en que quedó constatado sin temor a equívocos que el sector que se referencia en la vicepresidenta se ha sublevado contra el rumbo que, mal que bien, el gobierno adoptó al consumar el acuerdo con el FMI, el abanico de respaldos que sostiene a Alberto Fernández le reclamó al Presidente actos de autoridad que pongan en caja la indisciplina.

“Rotas y sin vigencia casi todas las normas con que la sociedad presta una continencia al individuo no pueden éste construirse una dignidad SI NO LA EXTRAE DEL FONDO DE SÍ MISMO”
-José Ortega y Gasset

Sin el poder de otras épocas, Cristina Kirchner deja su marca e incómoda a la gestión de Alberto Fernández en asuntos espinosos como el vínculo con Rusia

1.- El Tigre de Agua

Francisco Fernández, el Tigre de Agua, llega con arrebatos de perspicacia para ponerlo vivo a Alberto, El Poeta Impopular, y disuadirlo de la aventura de emanciparse de La Doctora.

Desinformamos.
Calumniamos.
Difamamos.
Y disfrutamos jugando con caca.

Si el gobierno realiza un diagnóstico adecuado, necesitará redefinir el rumbo y adoptar decisiones concretas que vayan en una dirección opuesta a la actual, ya sea con estos nombres o con otros. Pero la clave estará en las decisiones de fondo.

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