Opinión
Con la malvinizacón acelerada, el Presidente podría contribuir a alimentar la canción de la oposición; no obstante, el pero-kirchnerismo se conforma por ahora con la conquista del territorio irredento de Marcos Juárez.
Su mundo no está poblado por individuos autónomos y responsables; está dividido en nosotros y ellos, buenos y malos, amigos y enemigos.
La interna civilizada que se viene, en las PASO que el Peronista Originario Diego Santilli no puede cancelar, es entre Axel, el Gótico, y Sergio, el Profesional, en plena edad del poder.
Fue gratificante ver al presidente argentino dando un discurso correcto en las formas y el contenido. Las medidas que anunció fueron lógicas. Pero fue también un salto en garrocha que no borró de la memoria al Milei que elogiaba a Margaret Thatcher sin cuestionarle siquiera el hundimiento del crucero General Belgrano.
No es solamente atraer inversiones, también hay que reconstruir una base de ahorro doméstico capaz de financiarlas.
Con la cadena nacional en la que Javier Milei anunció que sancionará a empresas que operen en la exploración y extracción de petróleo en las islas Malvinas sin autorización argentina, el Gobierno recuperó capacidad para instalar una agenda propia en la opinión pública después de meses en los que estuvo a la defensiva, haciendo frente a cuestionamientos a la política económica. Sin embargo, la conversación digital se centró en la percepción sobre un uso oportunista de una causa nacional y acerca de contradicciones con anteriores declaraciones del actual presidente de la Nación sobre el mismo tema.
La primera información que debemos tener en cuenta es que Trump es Trump. Puede cambiar mañana, y también pasado mañana, sus posiciones en temas de política exterior. ¿O, acaso, no fijó ya diez posiciones distintas sobre la guerra que le descerrajó a Irán? Y ahí está, impotente porque no puede celebrar una victoria, con el sabor amargo de una virtual derrota en el estratégico estrecho de Ormuz que sigue controlando el criminal régimen de Teherán.
La Odisea malvinera de Milei, el Ulises libertario - Por Carlos Salvador La Rosa
Escrito por Carlos Salvador La Rosa
A partir de la reciente cadena nacional, el presidente Javier Milei acaba de iniciar el sitio de Malvinas, tal cual en su momento Ulises encaró el sitio de Troya. Estamos viviendo un momento histórico crucial. El tiempo determinará si lo viviremos como triunfo, como tragedia o como farsa.
El efecto de la cadena sobre Malvinas se diluye frente a una economía que no repunta. Fallos judiciales favorecen al oficialismo y la interna entre Cristina Kirchner y Kicillof tensa al peronismo bonaerense.
Es toda una anomalía lo que nos ocurre: se vota a un presidente, pero el elegido para ocuparse de los problemas del país delega la gestión de gobierno en su hermana mientras él pasa horas revisando las redes sociales y avalando los disparates que se divulgan por las mismas.
Más...
Milei se subió a la causa de Malvinas después de pasarse una vida elogiando a Thatcher. Populismo sin plata, geopolítica sin armas.
“La historia no se repite, pero rima”.
Mark Twain
Hay momentos en que el mundo parece avanzar hacia ninguna parte. Los acontecimientos se suceden con una velocidad tal que resulta difícil distinguir lo importante de lo accesorio, mientras las grandes potencias mueven sus piezas en un tablero cada vez más peligroso.
Nuestro país, para ganar competitividad, debe solucionar el déficit de infraestructura en su sistema de transporte ferroviario y carretero.
El Presidente inauguró el discurso malvinero: se desmarcó de las políticas del menemismo y de Macri sobre las islas y busca arrebatar una bandera del kirchnerismo. Una estrategia apalancada en un actor de voluntad volátil: Donald Trump.

