Opinión

 

Impunidad, degradación institucional, relato y mentira en lugar de la realidad: la Argentina que tanto nos duele.

 

 

“Cualquier destino, por largo y complicado que sea, consta en realidad de un solo momento. El momento en que el hombre sabe para siempre quién es”, recitó ante la prensa. Desde esa tarde última Carlos Pagni no deja de punzarlo con su ironía: “¡Un peronista que lee a Borges!”. Miguel Ángel Pichetto eligió esa frase borgeana para explicar por qué aceptaba acompañar a Mauricio Macri en la campaña de 2019.

 

 

El odio es una emoción humana sumamente reprobable. “Es la aversión o repugnancia violenta hacia una persona o cosa que procura su rechazo. Se basa en desear que, al otro, persona o cosa, le vaya mal”. En la Argentina se odia.

 

 

“La libertad que nosotros les pedimos en nombre de sus principios, se las negamos a ustedes en nombre de los nuestros”.  
- Louis Veuillot

 

 

El 21 de octubre último le decía al presidente Fernández- en una carta cofirmada con el presidente de la UCR, Alfredo Cornejo-: “el Presidente peca de ignorante eludiendo sus responsabilidades en materia de seguridad. El sur está en peligro”, alertándolo en esa misiva sobre el grave problema de indefensión de los vecinos patagónicos frente al avance de grupos violentos autodenominados mapuches.

 

 

En el mismo año en que condujo al PJ unido a la derrota electoral más contundente de su historia, Cristina obtuvo la mayor cantidad de beneficios en términos de impunidad personal.

 

 

Pasadas las elecciones hay tres temas que concentran la atención política. Si bien no resultan excluyentes, sin duda acreditan una importancia especial. A saber: el silencio casi sepulcral de Cristina Kirchner; la negociación -que a esta altura nadie sabe a ciencia cierta qué tan adelantada se encuentra- con el Fondo Monetario Internacional y, por último, el propósito atribuido a Alberto Fernández de dar comienzo a una segunda etapa de su gobierno y de paso probar, respecto de la vicepresidente, su razón independiente de ser. Aun cuando puedan parecer diferentes entre sí -cosa que es cierta-, de todas maneras, se explican y complementan mutuamente.

 

 

La Argentina irrelevante: el mundo no perderá su tiempo tratando de entender los jeroglíficos que aquí improvisan políticos de cabotaje

 

 

Los festejos por la “victoria que fue derrota” organizados por el Gobierno Nacional, generó una ola de indignación, entendiendo a este acto como otro acto de la “post verdad” a los que no tiene acostumbrado el oficialismo (en general estas operacions declamatoris, en la voz presidencial comienzan con un “En el mundo admiran a los argentinos por XXX” -siendo esos X las cuestiones más disparatadas que puede imaginar”.

 

 

Caballo de Troya del kirchnerismo, la fórmula presidencial en 2019 fue un ardid tan eficaz como póstumo

 

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