Opinión

“Lo que sea que estés destinado a hacer, hazlo ahora. Las condiciones son siempre imposibles”.  
-Doris Lessing

Dos casos relacionados con la corrupción sacudieron negativamente a la opinión pública por estos días: El primero, la negativa tanto del mileismo como del cristinismo a aprobar la ley de Ficha Limpia. El segundo, el affaire del senador de las mochilas llenas de dólares que antes votaba con los cristinistas y ahora vota con los mileistas. Y frente a ambos casos, tanto cristinistas como mileistas actuaron con lógica de casta.

La estrategia del Presidente detrás del salvataje político de Cristina Kirchner con la postergación del proyecto de ficha limpia es aniquilar al centro y polarizar con el kirchnerismo

Los acuerdos entre Roca y Mitre serán la piedra basal de un ciclo de estabilidad que lleva al país a los veinte años más exitosos de su historia, duplicando la población entre los censos de 1914 y 1894 y creciendo la economía a un promedio del 8% anual con tasas de inversión que superaban los 30 puntos.

Analizado desde el costado de la ética pocas dudas caben -si acaso alguna- de que la performance de los diputados oficialistas a la hora de facilitar el quorum para tratar el proyecto de ley de la ficha limpia, resultó vergonzosa. Las excusas que expusieron, no solamente los representantes de La Libertad Avanza sino también el jefe de Gabinete y el vocero presidencial, parecieron una tomadura de pelo. Pero visto el tema desde el costado político, la jugada que obraron los libertarios no merece reparos. 

Un período presidencial es como un playoff al mejor de 4, donde ganar 2 está bien, ganar 3 es la gloria, pero hay un problema de timing: para darse por triunfador hay que imponerse en el último match, si no, el resto no sirve. Javier Milei, alias el “liberal libertario”, “el león”, el “gatito mimoso”, “pobre jamoncito”, está logrando salir victorioso del primer juego, lo cual le abre buenas probabilidades de también ganar el segundo. Después de la experiencia Macri, los otros dos se verán.

El Presidente tiene todo el derecho de criticar nuestro actual ordenamiento institucional y de fomentar su modificación, pero mientras la Constitución esté vigente, está obligado a respetarla y defenderla

El Presidente convocó, finalmente, a sesiones extraordinarias, pero en el temario de seis puntos, que el Congreso puede tratar hasta poco después de la Navidad, se abstuvo de incluir asuntos que interesan a la oposición en general (el presupuesto 2025) o, particularmente, a varios de sus compañeros de ruta, desde el PRO hasta la llamada oposición amable (por ejemplo: la versión propia del proyecto “ficha limpia”, que Milei se comprometió a presentar después de que libertarios y afines, junto con el kirchnerismo, negaron el quórum a la sesión en la que iba a tratarse el proyecto de la UCR).

Así como a veces se hacen leyes para beneficiar a una sola persona, Milei quiere que no salga la ley de Ficha Limpia con la finalidad de beneficiar con su no aprobación a una sola persona, a Cristina. Cosas veredes, Sancho, que non crederes.

“Si aspiramos a ser lo que pretendemos ser, tenemos que tener mucho cuidado con lo que pretendemos ser”
-Kurt Vonnegut

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