Opinión

No creo que Javier Milei tenga una obsesión por el poder en el sentido clásico en que esa idea se interpreta en la Argentina, y cuya manifestación más icónica ha sido, naturalmente, la postura de los Kirchner, para quienes el poder era todo: el medio, el fin, la razón misma de su existencia.

El fallo de la Casación obliga a observar la grave distorsión que introduce la persistencia de la corrupción en la vida democrática; movilizados por emociones mucho más que por ideas, quienes veneran a un candidato pueden ver en la condena penal una señal más de su legitimidad.

Otra vez condenada. Y se va la segunda. Dicen que apelará a la Corte Suprema de Justicia. No sé qué podrá pasar allí, pero por lo que se sabe, por lo que se conoce, la situación jurídica de Guille Cantero es menos comprometida que la de Cristina y sus compinches.

La decadencia económica argentina está marcada por una historia de abandono del al consumidor y empresas buscaban privilegios del Estado para obtener ganancias sin innovación 

“Tiene una moral particular”, me dijo aquella noche Adolfo Castelo a la salida de una cena en Barrio Norte. No es importante revelar el nombre del aludido, porque –así me pareció incluso en aquel momento–, no fue más que un arbitrario y ligero juicio emitido bajo los efectos estimulantes de un magnífico malbec. 

En una muy interesante nota en Perfil de Eduardo Fidanza, denominada “Signos de un mundo desbocado”, se hacía referencia a la situación mundial pero también al contexto argentino actual.

“Mi muy querida Marlene: Te escribo éstas líneas,  en la mañana temprano, a la hora que la gente humilde,  los soldados y los marineros suelen levantarse, para enviarte unas letras, por si te sientes sola o algo así”.

Un cientista político de gran prestigio y larga experiencia explicó pulcra y objetivamente en televisión los resultados de su última encuesta nacional y unos minutos después nos confió a sus amigos por WhatsApp esta sentencia: “Si Milei fracasa estamos jodidos, y si triunfa también”. Lo primero no requiere explicación; lo segundo es menos evidente, porque alude a los planes que el León tiene para cuando el éxito económico le suelte completamente las manos y le permita rediseñar a su capricho la democracia argentina.

“Cuanto más me despreciaran, más brutal sería mi argumento; no podrían verme venir”.  
- Pola Oloixarac

Donald Trump y Javier Milei (y con ellos recién empieza una tendencia mundial creciente) expresan una nueva rebelión de las masas populares contra las elites globales que por años las ignoraron y despreciaron. En esta nota hablamos de un escritor, Christopher Lasch, que en los años 90 diagnosticó las causas de lo que hoy está pasando con una claridad y certeza que pocos, aún en el presente, poseen.

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