Opinión

 

Hiperpolarización, conflicto interno, parálisis parlamentaria, sinuosidades gubernativas, y más y más incertidumbre. ¿Es todo lo que está pasando un botón de muestra de lo que tenemos que esperar para el resto del mandato de Alberto Fernández? O sea, una presidencia que tiene como único objetivo su propia supervivencia y no el de siquiera establecer un rumbo para gobernar en alguna dirección.

 

Mientras el conflicto ucraniano expuso en blanco y negro las diferencias entre los Estados Unidos y Rusia, las potencias europeas no han logrado acordar un punto de vista común

 

Aun remoto pero inolvidable melodrama en blanco y negro dirigido por George Cukor, donde todos sufríamos por el destino de la pobre Ingrid Bergman, debemos el concepto gaslighting, que la piscología moderna utiliza para definir un inquietante fenómeno de manipulación.

 

El 1/2/2022 Alberto Fernández y comitiva partieron para visitar Moscú (muy inadecuado por el problema de Ucrania), Pekín y Barbados (cambio climático como Presidente de la CELAC).

 

 

“La verdad se defiende sola. La mentira necesita de la ayuda del Gobierno”
- Antonio Escohotado

 

La ley 8871 incorpora al cuerpo social los derechos políticos de los ciudadanos. En el Congreso se discuten tres temas: el sufragio, la representación de las minorías y la confección de un padrón confiable con autoridades idóneas. 

 

Todos a una, como en el citadísimo drama de Lope de Vega, o como en el coro de una tragedia griega o de una ópera, los políticos, economistas, politólogos, comentaristas, columnistas y consultados de todos los colores repiten el mantra que los salva de pensar y de jugarse: “Está claro que es preferible un arreglo con el FMI, por malo que fuera, a un default”, dicen antes de emitir opinión, o después de aclarar con ese introito que todo lo que van a decir después no sirve para nada.

 

Más allá de que nunca fue una de sus preocupaciones de cabecera y que -por lo tanto- nunca figuró en su lista de prioridades, el gobierno tomó conciencia de que, a esta altura del partido y dada la situación calamitosa que atraviesa el país, es tarde para forjar un plan de estabilización y ponerlo en marcha en consonancia con los requerimientos del Fondo Monetario Internacional.

 

Cuenta la leyenda que, durante la convención constituyente de 1988, el legendario Antonio Delfim Netto, ministro de Finanzas y responsable del “milagro brasileño” de finales de los años 60, escuchaba atento el encendido discurso de un político comunista, pletórico de afirmaciones rimbombantes y cargadas adjetivaciones.

 

Desde por lo menos la huida del peso que el triunfo en las P.A.S.O: de 2019 por la presidencia, dio como ganador al Frente de Todos, es que Alberto Fernández sabe que su principal problema es la falta desconfianza de los mercados, que como sabemos, tarde o temprano provocan la desconfianza de la gente, y hasta la revuelta social. Las dos grandes crisis, las del 1989 y la del 2001 comenzaron primero en que el país se quedó son dólares, y recién allí se intentó la Toma de la Bastilla.

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