Opinión

 

 

Se repite el pedido de una nueva delegación legislativa, sin respetar los límites establecidos en el Art. 76 de la Constitución.

 

La Argentina 13 meses de emergencia pública y no tiene por delante un horizonte claro de retorno a la normalidad. En este contexto se hace imperioso agudizar la mirada y exigir que el Estado obre con transparencia, criterio, equidad, eficacia y rendición de cuentas. Las falsas antinomias, como “salud vs. economía” o “salud vs. educación” solo nos hacen perder valioso tiempo para gestionar la pandemia y disminuir sus múltiples efectos negativos.

 

 

Al equiparar hechos de distinta naturaleza, el Gobierno parece desconocer el legítimo derecho de defensa de un pueblo que es sometido permanentemente a ataques en su territorio

 

Hamas e Israel intercambian misiles. Israel es un Estado miembro de las Naciones Unidas y Hamas una organización terrorista. No obstante, hagamos el esfuerzo de suponer por un instante la ficción de que se trata de un conflicto interno de una región del mundo a la que no pertenecemos y en la que no tenemos un interés nacional argentino directamente en juego.

 

Vivimos un momento en que las grandes ideas políticas –que movieron a varias generaciones ilustres-, han sido reemplazadas por un rosario de desatinos puestos en marcha por sucesores de aquellas que intentan reactivar -por ahora sin éxito-, el ánimo de una sociedad fatigada, absorta y profundamente angustiada.

 

Sería injusto, y sobre todo inexacto, calificar al actual gobierno argentino de autocrático, pero al mismo tiempo sería ingenuo desconocer las tendencias autocráticas que anidan en su interior, tendencias que expresan sus máximos dirigentes.

 

Como dice Schopenhauer, cuando uno ha sobrevivido a dos o tres generaciones se siente como si estuviera en un circo viendo a un saltimbanqui realizar, una y otra vez, las mismas acrobacias –apunta Abelardo Castillo–. “Hay ciertas pantomimas que están hechas para sorprender solo una vez; después fatigan y desilusionan”.

 

Y la Corte, falló. Lo firmaron 4 jueces en el mismo sentido y la 5ª jueza se abstuvo. El fallo provocó una revolución intelectual. No es cierto que fue un fallo salomónico, tampoco fue un fallo para quedar bien con una de las partes, fue un fallo constitucional.

 

“Cuando la prudencia está en todas partes, el valor no está en ninguna”.
- Desiré Félicien-François Mercier

 

 

Las contradicciones políticas y económicas que se arrojan sobre la sociedad global como si fueran verdades reveladas son relatos baratos para vender viejos fracasos

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