Opinión

 

 

La pandemia requiere, en todo el mundo, gobiernos eficaces, que adopten medidas idóneas para combatir el flagelo sanitario con las menores restricciones de derechos, pero con transparencia, ejemplaridad y confianza de la sociedad.

 

 

En casi todos los países la pandemia del COVID 19 ha causado estragos y los sigue causando. Graves problemas en el presente y gravísimos problemas a futuro que ni siquiera imaginamos. Consecuencias tremendamente negativas humanas, sociales, económicas y políticas.

 

 

El presidente tiene una particular inclinación por la mala fe. Ha hecho gala de ella en centenares de ocasiones desde que asumió. Mintió, se disfrazó de moderado, engañó a quienes lo votaron, justificó el robo de vacunas y ahora endilga a quienes defienden las libertades civiles de la Constitución que “niegan la realidad”.

 

¡3, 2, 1, al colegio no va ninguno! Con estas rimas jugábamos cuando éramos chicos (cuando la única forma de ver el mundo era a través de los ojos de los mayores). Pues nos hemos metido en un terrible berenjenal jurídico que tiene una sola gran explicación: los posicionamientos hacia 2023. ¿Tan brutal?

 

 

 

 

Daniel Gervini es el nombre de un matemático nacido en estas tierras que reside, desde hace años, en los Estados Unidos. Para la mayoría de nosotros el citado catedrático resultaba, hasta el domingo, un ilustre desconocido y nada lo hubiese sacado de ese anonimato de no haber sido por un análisis, de su autoría, acerca de cómo puede evolucionar entre nosotros, en los próximos 60 días, la segunda ola de la pandemia.

 

 

En la comunicación, lo importante nunca es lo que uno dice sino lo que el otro entiende

 

 

Mientras que en 9 provincias nunca hubo un intento por recuperar el vínculo presencial escolar, Cáritas advierte sobre las consecuencias de la pandemia sobre 19 mil niños y adolescentes de escasos recursos en todo el país.

 


Queda claro que el DNU presidencial es inconstitucional; pero lo que más llama la atención es que el resto de nuestros representantes, que hemos votado como gobernadores o legisladores, no estén haciendo nada para que el PEN cumpla con las limitaciones a su poder que emanan de la Constitución

 

 

Estamos viviendo en un escenario donde la pandemia y las controversias entre datos estadísticos trucados y verosímiles, comienzan a causar serios disturbios sociales, incentivados por los desatinos políticos del gobierno.

 

 

 

En una movida secreta que muy pocos conocieron, el gobierno designó, a principios de abril, un embajador extraño, en un país donde hace años la Argentina no tenía representación diplomática, que está sumido en una guerra civil y que está presidido por un dictador sanguinario.

Top