Opinión

 

Un error nefasto, muy habitual en nuestros dirigentes políticos, consiste en tratar de ocultar que no tienen la menor idea de la índole de algunos temas que abordan con pompa y circunstancia.

 

 

El presidente de la Nación dictó un nuevo decreto de necesidad y urgencia (DNU) que, con la justificación de enfrentar a la segunda ola de la pandemia de coronavirus, establece una serie de restricciones a los derechos de circulación y de reunión, entre otros.

 

Insensibles a los hechos de la historia, hostiles a toda verificación con la experiencia, alumbrados por una aureola de evidencia indemostrable muy parecida a la de la cuarentena eterna, tres viejos mitos resurgen con fuerza en el horizonte republicano: no se puede ganar sin una pata peronista, no se puede cambiar el país sin el apoyo del peronismo y es mejor no hablar mal del peronismo para que los peronistas voten por quienes no lo son.

 

Las graves violaciones a los derechos humanos en Formosa desde el comienzo de la pandemia dejaron en evidencia la ausencia de mecanismos institucionales que tutelen adecuadamente los derechos consagrados en nuestra Constitución.

 

Cuenta la leyenda que, unos setenta años antes de Cristo, fue tomado esclavo en Siria y enviado con grilletes a Roma, y que gracias a su lucidez y sus extraños talentos se ganó el corazón de su amo, quien lo liberó y lo educó esmeradamente. Publio Siro era actor, un gran improvisador y un maestro de la pantomima: en un torneo de cómicos y de mimos venció a todos sus rivales y fue premiado por el mismísimo César.

 

“La única manera de enfrentarse a la violencia de la muchedumbre, mediante la
cual los comunistas pretendían apoderarse de la ciudad y presentarse al mundo
como el gobierno que reclamaba el pueblo …, era por la fuerza de las armas”.
- Winston Churchill

 

Alberto Fernández ya entendió que su sueño de ser un Néstor Kirchner prolijo con estilo de Raúl Alfonsín es una gran tontería que jamás pudo haber sido ni nunca será.

 

Las lecciones que la historia brinda no son tranquilizadoras: cuando las clases dirigentes no se ponen de acuerdo para impedir la catástrofe, la catástrofe llega.

 

La democratización y la globalización –entendida como la creciente integración de los mercados de mercancías y servicios, tanto reales como financieros– son procesos que distinguen la evolución de los asuntos globales desde la segunda mitad del siglo pasado.

 

La peste providencial rescata al presidente inadvertido.

“…las estirpes condenadas a cien años de soledad no tienen una segunda oportunidad sobre la tierra” - Gabriel García Márquez

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