Opinión

La fragmentación del kirchnerismo y el desgaste estructural de Cristina dan la nota en un contexto de fiesta económica pasajera.

Los agentes del mercado que se congregan en el Sheraton de Mar del Plata, en la reunión anual del Instituto para el Desarrollo Empresarial de la Argentina (Idea), esperan con poca ansiedad el monólogo que el Presidente les ofrecerá este mediodía.

“Tenemos en claro que ellos (los estudiantes) atrás de esto van a ir con molotov, van a ir con una cantidad de cosas a propósito, para intentar ir in crescendo, y nosotros no vamos a permitirlo porque no somos tontos, sabemos cuál es su objetivo”, aseguró la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, en una entrevista radial. No conforme con su vaticinio, agregó: “Sabemos qué buscan. Lo que están buscando es algo muy pesado. Ellos tienen en la cabeza el modelo chileno, que fue el descontrol total a partir de un grupo de estudiantes, con revueltas, con muertos”. Una pena, porque si esa es la lectura que hace el Gobierno libertario del conflicto universitario estamos demasiado lejos de resolverlo.

El Presidente está abusando de una herramienta excepcional que le otorga la Constitución. En particular, el decreto ómnibus 70/2023 ha incurrido en una notoria desmesura.

El proyecto de ley denominado de “divorcio administrativo” que envió el Poder Ejecutivo al Congreso, tal como está propuesto, pone en peligro la protección de derechos fundamentales.

Mañana entretenida descubriendo que los pájaros tienen cada uno su propio lenguaje con el que advierten tanto la hora del regreso al nido, la caída de unas gotas de lluvia, como la presencia de ese extraño animal que los observa taza de café en mano.

“Hay mucho para decir sobre los fracasos y siempre es más interesante hablar de ellos que de los éxitos”  
-Max Beerbohm, caricaturista británico

Seguramente la corrección política indicaría que se trate de evitar llamar delincuentes e ignorantes a ex presidentes y a ex ministros que siguen estando en el escenario político que uno debe compartir.

“Lo ayudamos sin querer queriendo”. Un legislador importante de la oposición exhibe su larga trayectoria al emplear la frase de un antiguo éxito televisivo mexicano, El Chavo del 8, para describir cuán funcionales terminan siendo para Javier Milei sus oponentes políticos.

Aunque una de las banderas del gobierno libertario es la simplificación burocrática, hay cosas que Milei debería aprender del peronismo. Ponerle “Centro Cultural Palacio Libertad Domingo Faustino Sarmiento” al “CCK” tal vez no vaya a pasar a la historia como uno de sus mayores aciertos.

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