Opinión
En lo que va de este siglo el resentimiento desde el poder ha sido la característica que, salvo en el gobierno de Macri, predomina en los que gobiernan. Al argumento crítico, a la opinión diferente la respuesta ha sido y es el agravio y el insulto.
En punto a la corrupción de la clase política rige, entre nosotros, una ley de hierro: pocos están dispuestos a enjuiciar a un presidente, gobernador, senador, diputado, intendente o quien fuere, si su nivel de gastos, ingresos o declaración jurada no llaman la atención, puestas al descubierto por una investigación periodística o por un paso en falso del funcionario que se trate. En nuestro país se habla mucho de los vicios de los gobernantes pero los jueces y los fiscales se hacen olímpicamente los desentendidos a la hora de investigar y de procesar a los corruptos, salvo honrosas excepciones.
Similitudes y diferencias en distintos espacios históricos.
Cuando parecía que el año se extinguía, siguen pasando cosas importantes. En parte por el calendario, en parte porque los actores no se quedan quietos, en parte porque siempre hay hechos fortuitos que ponen patas para arriba donde había algún orden.
La voracidad por el poder pone en riesgo una fabulosa oportunidad - Por Sergio Berensztein
Sergio Berensztein
Parece que se minimizan los significativos costos del esfuerzo que viene haciendo la sociedad argentina y que podrían reflejarse en el debate y el comportamiento electoral de un importante segmento de la ciudadanía
El Gobierno ha entregado en los últimos días acabadas de muestras de que no puede, mediáticamente, tapar no el sol, ni quiera una bombita de luz con la mano.
Para su segundo mandato como gobernador, Alfredo Cornejo se ha apoyado principalmente en dos potencialidades locales: la minería y el agua. Ya no alcanza con la revolución de lo sencillo (que el gobierno funcione, se mueva bien) como se propuso en su primera gestión, ahora se requiere la revolución de lo estructural (que la que funcione bien sea la provincia toda, que se mueva bien y rápido). Y eso es mucho más difícil.
Argentina-India y la consolidación de una relación estratégica - Por Mariano Caucino
Mariano Caucino
Mariano Caucino, embajador de la Argentina en la India, subrayó las oportunidades de cooperación entre ambas naciones. “La relación comercial entre nuestros países alcanza los 4,6 billones de dólares, con un saldo positivo en la balanza para nuestro país”, aseguró.
Los nuevos revolucionarios: Un médico a la izquierda - Por Gustavo Ferrari Wolfenson
Gustavo Ferrari Wolfenson
“No se confunda mi estimado señor, nosotros ya no exportamos guerrilleros o revolucionarios, ahora son médicos y maestros”. Con estas palabras, Carlos Rafael Rodríguez, vicepresidente del Consejo de Ministros de Cuba, me dejó claro en 1977 cuáles eran los nuevos lineamientos de la política internacionalista cubana.
La reciente sesión del Congreso para tratar el desafuero del polifacético y corrupto senador Kueider (un “travestido” kirchnerista), mostró una vez más la gestualidad habitual de los K: el dedo medio (“fuck you”) dedicado por Parrilli a sus fracasados enjuiciadores de ese día por razones semejantes: el memorándum con Irán.
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Yo entiendo que el episodio de la vicepresidente presidiendo la sesión donde se expulsó al senador Kueider y el famoso traspaso del mando ya va quedando antiguo en la vorágine de noticias argentinas. Pero me permito traerlo una vez más al ruedo porque me parece que explica, en una cuestión pequeña, dónde se encuentra el origen de los problemas argentinos o dónde hay que ir a encontrar los caminos para solucionarlos.
Si los análisis pedestres de la actualidad tienden al reduccionismo, los de la historia mucho más. Un ejemplo es el clásico concurso casero, frecuente en redes, acerca de cuál fue “el mejor presidente de la historia” y cuál el peor. Juego que en verdad hace la vista gorda con las dimensiones del universo considerado.
Con Presupuesto Nacional y Corte Suprema integrada, tendremos cubierta la “dimensión institucional” básica para transitar el nuevo camino.
Sabía que su salud era mala y presumo que la muerte de Rafael, su marido, contribuyó a ese deterioro. Espero, deseo, que la muerte haya llegado, (y con ella me permito citar a Borges) “...callada como sueles venir en la saeta.”. Lo cierto es que este martes 17 de diciembre la primera noticia que recibí a primera hora de la mañana fue su muerte. Beatriz no era creyente, pero alguna vez admitió la existencia del misterio, del misterio de la vida y de la muerte.

