Opinión
La fragmentación del kirchnerismo y el desgaste estructural de Cristina dan la nota en un contexto de fiesta económica pasajera.
Los agentes del mercado que se congregan en el Sheraton de Mar del Plata, en la reunión anual del Instituto para el Desarrollo Empresarial de la Argentina (Idea), esperan con poca ansiedad el monólogo que el Presidente les ofrecerá este mediodía.
Conflicto universitario: el peligroso juego de fomentar violencia anunciándola - Por Daniel Santa Cruz
Daniel Santa Cruz
“Tenemos en claro que ellos (los estudiantes) atrás de esto van a ir con molotov, van a ir con una cantidad de cosas a propósito, para intentar ir in crescendo, y nosotros no vamos a permitirlo porque no somos tontos, sabemos cuál es su objetivo”, aseguró la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, en una entrevista radial. No conforme con su vaticinio, agregó: “Sabemos qué buscan. Lo que están buscando es algo muy pesado. Ellos tienen en la cabeza el modelo chileno, que fue el descontrol total a partir de un grupo de estudiantes, con revueltas, con muertos”. Una pena, porque si esa es la lectura que hace el Gobierno libertario del conflicto universitario estamos demasiado lejos de resolverlo.
Reglamentación de los DNU: la hora de los verdaderos republicanos - Por Jorge Enríquez
Escrito por Jorge Enríquez
El Presidente está abusando de una herramienta excepcional que le otorga la Constitución. En particular, el decreto ómnibus 70/2023 ha incurrido en una notoria desmesura.
El proyecto de ley denominado de “divorcio administrativo” que envió el Poder Ejecutivo al Congreso, tal como está propuesto, pone en peligro la protección de derechos fundamentales.
Mañana entretenida descubriendo que los pájaros tienen cada uno su propio lenguaje con el que advierten tanto la hora del regreso al nido, la caída de unas gotas de lluvia, como la presencia de ese extraño animal que los observa taza de café en mano.
“Hay mucho para decir sobre los fracasos y siempre es más interesante hablar de ellos que de los éxitos”
-Max Beerbohm, caricaturista británico
Seguramente la corrección política indicaría que se trate de evitar llamar delincuentes e ignorantes a ex presidentes y a ex ministros que siguen estando en el escenario político que uno debe compartir.
“Lo ayudamos sin querer queriendo”. Un legislador importante de la oposición exhibe su larga trayectoria al emplear la frase de un antiguo éxito televisivo mexicano, El Chavo del 8, para describir cuán funcionales terminan siendo para Javier Milei sus oponentes políticos.
Aunque una de las banderas del gobierno libertario es la simplificación burocrática, hay cosas que Milei debería aprender del peronismo. Ponerle “Centro Cultural Palacio Libertad Domingo Faustino Sarmiento” al “CCK” tal vez no vaya a pasar a la historia como uno de sus mayores aciertos.
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En el imaginario argentino las universidades son un factor de movilidad social. Sin embargo, debido a la crisis en la educación básica dejaron de serlo. La herramienta que cuenta la Nación para revertir esta situación es empoderar a la ciudadanía para que presione a las provincias y a las universidades a que mejoren la gestión.
Corría fines de 1974, en la ciudad de México. Hacía pocos meses que en su último acto de gobierno Juan Domingo Perón firmó el cese de actividades de Héctor J. Cámpora como embajador argentino en ese país. Según algunas versiones de esos tiempos, ya casi en su lecho agonizante, expresó: “qué asco” cuando puso su rúbrica en el decreto.
Si el liberalismo argentino todavía existe, más vale que se ponga en marcha - Por Loris Zanatta
Loris Zanatta
Como el viejo nacionalismo, como el peronismo más derechista, Milei piensa que el destino del país es restaurar la vocación cristiana de Occidente, redimirlo de los pecados de la modernidad secular
Milei atiza la fragmentación y solo hace alianzas líquidas - Por Jorge Fernández Díaz
Escrito por Jorge Fernández Díaz
“El campo de batalla es un escenario de caos constante. El ganador será quien controle ese caos, tanto el propio como el de los enemigos”. Hay muchos ingenieros del caos y teóricos de la fragmentación, pero conviene siempre volver a un verdadero baquiano: Napoleón Bonaparte.

