Opinión

Impulsado por la Unión Cívica Radical y el Pro, se consideró hace algún tiempo en la Comisión de Legislación Laboral un proyecto destinado a modificar la Ley de Asociaciones Profesionales con el propósito de democratizar la organización y el funcionamiento de los sindicatos. Sorpresivamente, un acuerdo entre La Libertad Avanza y el kirchnerismo suspendió el avance de esa iniciativa.

El Gobierno dio comienzo a una nueva edición del superclásico argentino en que los deseosos de abrir la economía para someterla a los rigores del mercado se enfrentan con proteccionistas que están resueltos a mantenerla bien cerrada.

A la pública y sobrevendida pelea entre Milei y Villarruel, se le superpone una más delicada, que es la del Presidente con Macri. La primera es light, mediática, conventillesca. La segunda es pesada. Huele a carpetazos. ¿Qué paso para que el kirchnerismo se convirtiera –como en el cuento de la Cenicienta - en el farol moral de la república?

El Presidente acusó el golpe por el caso del senador preso y se enredó en nuevas batallas con sus aliados; las contradicciones con “ficha limpia” y los daños colaterales de la crisis con Villarruel

Javier Milei pudo derrotar a la inflación, pero no a Cristina Kirchner por el control del Senado. Kueider: internas, barbarie institucional y peligrosa feria de vanidades por la expulsión.

Recuerdo que durante una cena desdichada con un escritor kirchnerista le reproché los injustos ataques que le propinaba en público a Joaquín Morales Solá. “Te equivocás con la información, y además de todo, Joaquín es un caballero”, añadí. El intelectual se quedó unos segundos en silencio, y luego masculló con la vista perdida: “La caballerosidad. ¿Entonces eso es todo lo que nos queda en un mundo sin revolución ni ideales fuertes? ¿Ser caballeros?”. Le recordé que en las guerras napoleónicas e incluso en la gesta de la independencia latinoamericana, los oficiales de ambos bandos mantenían esos códigos de respeto y honor, pero también que la cortesía era un valor básico de cualquier democracia moderna.

“Yo fui una antena que captó un instante del sentir colectivo y dijo, en voz alta, lo que miles
 y miles de personas se han dicho a sí mismas, quizás antes, en cualquier rincón del país”.

La foto que en Estados Unidos, Javier Milei se sacó con Silvester Stallone puede haber llevado al presidente argentino a sentirse el Rocky Balboa argentino. Aquél que surgiendo de la nada, se impuso como campeón del mundo. Milei en eso está. Este año derrotó en el ring, por puntos, a la casta. Para el segundo año espera vencer. por KO, a Cristina, la jefa de la casta. Y quizá, con el tiempo, derrotar a los zurdos comunistas, como hizo Rocky cuando demolió al campeón soviético en la misma Rusia.

Para algunos, Milei se convirtió en un Uber de la política que rompió con oscuros aparatos; para otros, estaría repitiendo la fórmula que han venido aplicando con éxito ciertos grupos evangélicos

El señor Edgardo Kueider acaba de ser expulsado de la Cámara de Senadores. La votación fue abrumadora en su contra. Dicho de manera llana, todos sus pares, por buenas y malas razones, se curaron en salud con el senador entrerriano. El hombre fue sorprendido con las manos en la masa, in fraganti como se suele decir, y por lo tanto es indefendible.

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