Opinión

Desde que hace dos semanas Milei organizó un asado autofinanciado para los 87 “héroes” que “pusieron un freno a los degenerados fiscales” no se conocieron nuevas hazañas legislativas. Hay dudas de que el heroísmo vaya a replicarse en breve.

Ser liberal implica aceptar que la vida es sagrada, que toda persona vale, que nadie puede ser discriminado, que pensar diferente es deseable y necesario

La Constitución Nacional faculta al Presidente a dictar los llamados decretos reglamentarios, pero esa reglamentación no debe alterar el espíritu de la ley.

“El residente cipayo del movimiento vendepatria libertario rechaza la agenda extranjera y globalista que el gobierno nacional y popular hubiera aceptado de rodillas y con la cola”, ironizó esta semana el Gordo Dan, comandante supremo de las milicias digitales de las fuerzas del cielo y una suerte de Boogie El Aceitoso de los anarcocapitalistas argentos. Javier Milei no tardó en respaldar con énfasis esa ocurrencia, tal vez porque define a la perfección la paradoja del momento: el insólito giro “emancipatorio” que esgrime nuestra nueva derecha para rechazar el debate abierto por la mayoría de los países en el seno de la Naciones Unidas.

“De las guerras sólo pueden salir intactos los que tienen la       
fortuna o la astucia de no promoverlas, sufrirlas ni librarlas”.
 
- Lorenzo Silva

Los que quisieran cambiar el modelo corporativo de las décadas anteriores deberían proponerse reemplazarlo por otro -en líneas generales, liberal- que sea el referente principal de las próximas décadas. Con el espíritu republicano y liberal de 1853 combinado con el espíritu democrático de 1983. Que a su modo fueron dos pactos fundantes, aunque lo hayan sido implícitos. Hoy se requiere un pacto similar.

Tras nueve meses, la gestión de Javier Milei enfrenta las primeras señales claras de cansancio en una porción del electorado que le dio el triunfo en el balotaje de noviembre último. Es lógico que en el oficialismo existan motivos de preocupación por la potencial pérdida de respaldos en el llamado “voto blando”, formado básicamente por quienes se acercaron a Milei en aquella segunda vuelta después de haber optado por otros candidatos presidenciales en la primera fase electoral. En un contexto de extremada debilidad parlamentaria de la fuerza gobernante, la principal fortaleza del actual jefe del Estado no es otra que el apoyo de la opinión pública.

Es imprescindible que los presidentes Lula y Milei den el ejemplo de abrazarse en la próxima cumbre del G-20 en Río.

El presidente Milei señaló en la ONU que la Argentina abandonó la neutralidad. Lo que no explicó es en cual guerra hemos abandonado la neutralidad ni sabemos cuáles son los zurdos que vamos a combatir.

Hay imágenes, hay cifras que exceden a las palabras o que le impiden a las palabras expresarlas. El informe del Indec produce esos efectos: nos deja sin palabras porque sabemos que todo lo que digamos nunca podremos expresarlo en toda su dimensión.

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